Desigualdad y pobreza
- 30/07/2026 00:00
Innecesario, pero oportuno, recordar fechas de artículos, que datan de varias décadas cuyo epicentro es la pobreza, causas de la misma y corrupción, donde no escapan quienes mal gobiernan y lo que representan, como propulsores.
Nuestros artículos fundamentados en el humanismo y principios éticos, morales y anticorrupción, llevan un patrón sistemático e imperecedero en el tiempo y distancia de vida.
El 8/8/2002 expresaba: “Recordemos que la corrupción no tiene color, clase social, nivel político ni religioso. Muchas veces la corrupción se arropa con la sábana de la Ley.”
Recordaba como el Contralor Rubén Darío Carles (Chinchorro), en reuniones semanales expresaba: “...algunas acciones pueden ser legales, pero que no morales”. Situación que se observa hoy cuando a los corruptos y lavadores de dinero, se les castiga con País por Cárcel, pero quien coge una iguana, silvestre, para alimentarse, se le mete preso y botan la llave.
Esperemos no suceda lo mismo con el fraude de lo que dicen es de 40 millones en la DGI, ya que pudiera ser la cifra de inicio de un peculado supra millonario, que quizás quede engavetada.
La pobreza en Panamá no surge, la siembran. En Panamá, nadie debe ser pobre. Tenemos más recursos que aquellos logrados hace 60 años por Singapur, pero tenemos gobernantes blandengues que le pesan los pies y se atan las manos.
En artículos anteriores hemos aclarado que: No somos un País pobre, somos un País empobrecido por políticos mafiosos que han desangrado la Patria y continúan haciéndolo, bajo la mirada inerte de tantos y tantos profesionales, algunos de los cuales se prestan a seguir manteniendo indefensa a la población.
La pobreza en Panamá es crónica producto de políticos filibusteros que hacen ver abundancia, en tiempos de política y hambre cuando asumen el poder. Inocencia o ignorancia política.
En nuestro artículo de 22/6/2017, expresaba: “...vivimos en medio de pobreza y extrema pobreza; pero aún no la conocemos. La televisión muestra lo que convienen a quienes pueden pagar el comercial y esos no son los pobres”. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.