Desafiar la sombra a punta de tambor

  • 19/10/2026 08:41

Me sumo a la lucidez de Jano Jaramillo, pediatra: un velorio no es una cena, pero apagar la luz de la casa no revive a nadie.

Eco enseña que un signo nunca es inocente. Depende de quién lo mire y desde dónde. En días soleados, la marcha suena a fiesta; en días oscuros, la cosa cambia de ropaje. Tras la gravedad del terremoto que golpeó a tantas familias —en especial a las más vulnerables—, el tambor es el lenguaje de la terquedad y el motor que le pone combustible a la paila.

Desde su origen ancestral, los tambores pusieron sonido al ritual, en honor a los dioses y a la espiritualidad comunitaria. Y para sostener el alma de los pueblos ante la adversidad.Me sumo a la lucidez de Jano Jaramillo, pediatra: un velorio no es una cena, pero apagar la luz de la casa no revive a nadie.

Desafiar esta tragedia y conmemorar con sobriedad es la única forma de recordar que la vida sigue y garantizar el chenchén inherente a la recordación de la efeméride.Hemos presenciado una hermosa solidaridad rumbo al interior. Pero el apoyo de fondo no puede quedarse en la foto: la verdadera ayuda es no abandonar la plaza en noviembre ni en diciembre ni el próximo año.

Noviembre es un mapa en movimiento con dos grandes raíces históricas. La gesta de 1821 (el Grito del 10 en La Villa y la consolidación del 28 de noviembre). La saga de 1903: el 3, 4 y 5 de noviembre, junto a la adhesión de Santiago el 9 y de cada pueblo que selló la separación. Cada fecha es una estación de abastecimiento para la microeconomía local.

Es la zafra del año: el raspao bajo el sol, la lechona dorada, el sancocho levantamuerto y la chicha helada en la fonda. –Échale más yelo. Es la modista, el artesano, el transportista y la señora del chicheme. También el chorrerano. Anunciarle al visitante que no transite es clavarle un segundo pisotón al comercio del barrio.

No propongo derroche ni pirotecnia, sino sobriedad activa, flexibilidad y rutas seguras. Ir al interior en noviembre es un acto de solidaridad concreta para rociar de liquidez a los pueblos que necesitan trabajar para levantarse. Siempre. Y hoy más que nunca.Conmemoremos y hagamos que suene el tambor para invocar la fuerza de la tierra y gritar: ‘te amamos, Panamá’.

Periodista