Déficit habitacional, viviendas sin vender y la “mesa técnica”

  • 09/05/2026 00:00

En 180,000 se estima nuestro déficit habitacional. A la par, también se reporta que existen más de 8,000 viviendas construidas, que no encuentran compradores. La paradoja es evidente; pero tiene sus razones y hay que diferenciarlas. Las 8,000 sin vender son de proyectos financiados con créditos de la banca. Para sus promotores y sus acreedores ese es “su problema”. El déficit habitacional, de más de 170,000 unidades, que golpea a los segmentos más necesitados de la población “no es su problema”, sino del Estado.

Anunciada con bombos y platillos la creación de “la mesa técnica para reactivar el sector de la construcción”, aunque todavía está pendiente que se precise su agenda y sobre todo sus prioridades, es fácil suponer que los sectores que representen los “proyectos estancados”, tratarán de que, en primer lugar, se adopten mecanismos o fórmulas financiadas, directa o indirectamente, con recursos públicos para “producirle mercado” a las 8,000 viviendas que no han encontrado compradores. Solo véanse los comunicados del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) y se podrá apreciar por donde van los tiros.

En épocas pasadas, para enfrentar la creciente demanda de viviendas, se ejecutaron acciones separadas. El Estado asumió la responsabilidad de construir soluciones de vivienda para los sectores de menores ingresos y la empresa privada el desarrollo de proyectos destinados a los sectores de clase media y con mayor poder adquisitivo. Esa forma de atacar el déficit habitacional es la que debe priorizarse, rescatarse y volver a ejecutarse. Es claro que a la banca privada no le interesa financiar barriadas o proyectos para los sectores que, por sus bajos ingresos, no califican para sus estándares crediticios. Ese segmento tiene que ser la prioridad de los programas financiados con recursos públicos. Y, también, la prioridad en las discusiones de la “mesa técnica.”

Lamentable sería que en la denominada “mesa técnica para reactivar la construcción” no se diferenciaran esas responsabilidades. Si las prioridades son claras, los enfoques y las soluciones también deben serlo.