De la resistencia a la norma

  • 30/09/2026 00:00

“Nadie en la historia ha conseguido nunca su libertad apelando al sentido moral de sus opresores”

A lo largo de la historia, las transformaciones sociales y la reclamación de derechos y libertades no han surgido de las benevolencias de la clase dominante. La activista Assata Shakur lo resume así: «Nadie en el mundo, nadie en la historia, ha conseguido nunca su libertad apelando al sentido moral de sus opresores».

Assata Shakur, nacida el 16 de julio de 1947 en Nueva York, Estados Unidos, bajo el nombre de Joane Deborah Byron, en 1970 tomó su nombre africano tras unirse al movimiento político y derechos civiles.

Fue una activista del Ejército de Liberación Negra, Partido Pantera Negra. Fue apresada en 1973 tras un incidente en la autopista de Nueva Jersey en el que murieron dos personas, y se fugó de la cárcel. Fue asilada en Cuba, donde vivió de forma sencilla, dejando una herencia de pensamiento y lucha.

Encuentro admirable su templanza y coherencia de vida, y su trayectoria ante una vida de resistencia y lucha. A la vez, me cuestiono que, si las conquistas sociales nacen de la confrontación, entonces qué papel tiene un negociador o mediador.

Es sorprendente descubrir que la negociación no es anulada, sino que debe ejercerse en su justo momento. Si una mediación entra en condiciones de desigualdad aplastante, las concesiones serán menores. El punto no es convencer al poderoso de actuar con ética, sino negociar una nueva realidad de forma práctica, donde el costo de no acordar supera al de ceder.

El mediador debe entrar en el punto exacto inflexivo que abre la firmeza de su lucha, convertir la presión y no mermar la lucha, sino traducirla en logros.

Sin la firmeza de la exigencia, no hay transformación posible: sin negociar un acuerdo oportuno, la justicia alcanzada corre peligro.

Abogada