Cruzada por la vida contra el etanol (2)

  • 30/04/2026 00:00

Quienes mal gobiernan quieren imponer a la población, a través de un grupo de diputados que votan contra los intereses de la población que los eligió, el uso obligatorio del bioetanol, sustancia ya utilizada en décadas pasadas con ingratos recuerdos, por el deterioro en sus vehículos.

Reiteramos al presidente abogado y a cada uno de los diputados que votan contra los beneficios de la población, que el Artículo 49 de la Carta Magna, “...garantiza el derecho de toda persona a obtener bienes y servicios de calidad, información veraz, clara y suficiente sobre las características y los bienes y servicios que adquiere: así como la libertad de elección y a condiciones de trato equitativo y digno.”

En consecuencia, es la población quien debe elegir, en un plebiscito, sin que se amenace a los magistrados, y que las actas sean escudriñadas por la población, no por computadoras, y escoja si quiere combustible mesclado con bioetanol o no. Esto es potestad de la población, no de los diputados y menos del Ejecutivo.

De hecho, la mescla del bioetanol con combustible fósil (petróleo), tiende a ser menos eficiente y más costoso porque tiende a rendir menos, además, con la experiencia en el gobierno de Martinelli, muchos vehículos sufrieron daños.

Todo nos lleva a que existe un menosprecio por la población, que se le empuja a la pobreza. Además, se mantiene, mediante amenaza, persecución y atropello disimulada a dirigentes gremiales, educadores, sindicales y hasta sociales.

Se persigue solamente a quienes se oponen a tales desaciertos. La población calla ante la injusticia, soberbia, corrupción, malos manejos (en casi todos los niveles). El gobierno tiene como financiar el aumento del combustible. Expuesto en nuestro artículo de 26/03/26: “Subsidio o mejor distribución de la riqueza”.

Señores Diputados legislen para la población que los eligió, desistan de intereses malsanos de quienes se enriquecen con el sudor del pueblo trabajador. No hay nada peor que ser cómplice de tus verdugos. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.