Cómo amar el caos y el café con sal

  • 13/08/2026 00:00

Bienvenidos, damas y caballeros, al gran bazar de las ilusiones. Pasen y vean cómo la Verdad, esa dama de otros tiempos, se ha recluido en la letra chiquita, como una estrella de cine retirada que ya no aguanta los focos. Estampada en contrato de mueblería y más. La ultra la acaricia y tiene legiones de seguidores que atesoran el abrazo reconfortante de la posverdad. Lo defienden a capa y espada. ¿Es esencia o condimento? La Verdad, sí esa, no está a la vista y, no obstante, es la cúrcuma picantosa que le da sabor a tu dosis diaria de indignación. Y si te preguntas qué es una falacia, pregúntaselo a tu tía multimillonaria, ella sabrá explicarte cómo convertir un malentendido en una oportunidad de negocio. El engaño y la mentira milenaria son ese vino, tintón, que se vuelve mejor con los años, solo que en este caso, se vuelven más convincentes con cada reenvío. El bulo y el ‘fake’ son cucarachas que aparecen de la nada, se multiplican y son imposibles de eliminar. O como aquella rata del tamaño de una mangosta que se desplazaba a sus anchas en la acera de famoso hotel. Dudé si estaba contiguo al monumento de Remón.

​¿Beber tempranito café geisha con sal frena el envejecimiento? ¡Sí, así es! Tus mascotas están absorbiendo inteligencia no artificial, mientras tú estás ocupado dándole ‘like’ a un video de un gato tocando el piano. Y hablando de inteligencia, ese algoritmo que te conoce mejor que tu propia madre, tiene algo de ritmo, ¿verdad? No te castres con tus pensamientos, déjate llevar por el ritmo de la información que alimenta tu ego.

La Verdad está en coma, pero no te preocupes, hay mucha ‘posverdad’ para todos. Solo recuerda, pon distancia crítica y deja de creer en todo lo que lees. O tómate tu café salado y disfruta del espectáculo.

El bulo y el ‘fake’ son cucarachas que aparecen de la nada, se multiplican y son imposibles de eliminar.