Coherencia: virtud personal

  • 22/01/2026 00:00

Existen personas que nos dan la sensación de confianza y firmeza. Sus acciones son consecuentes con sus palabras. Vemos una similitud entre el pensamiento, la palabra y la acción: eso se llama coherencia.

La coherencia va de la mano con el concepto de integridad: una persona que hace lo que dice da la sensación de confianza, y esta es una de las características más importantes de la credibilidad personal y la proyección.

Hay una frase que dice: «Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra». La acción coherente es la mayor tarjera de credibilidad de cualquier profesional, su garantía personal.

Somos coherentes con nosotros cuando concuerda lo que decimos y lo que hacemos. Somos honestos cuando reconocemos que nos somos perfectos y seguimos un camino de crecimiento constante, sabemos en dónde estamos y a dónde queremos llegar.

Para ello, debemos desarrollar un sentido de honestidad y responsabilidad en el que asumamos el valioso compromiso de mejorar y cambiar. Para que esto se dé, debemos tener una idea clara de dónde estamos y qué nos falta. Así podremos trazar la ruta de acción que será honesta con nosotros y producirá coherencia entre el ser y el hacer.

La mayoría de las personas están atrapadas en un camino irreal entre lo que queremos de nuestra vida y lo que somos. Nuestras acciones nos pueden alejar de lo queremos hacer, y podemos detener nuestro camino por medio de la paralización y la inacción.

Procuremos ser personas coherentes en cada uno de nuestros momentos de vida. La concordancia entre pensar, hablar y hacer nos permitirá ser honestos con nosotros mismos, coherentes en el camino de la realización personal, que es un camino de vida.