Bueno el culantro, pero no tanto

  • 09/08/2026 00:00

Desde mis tiempos de escuela y en entornos familiares donde primaron las frases “célebres”, las anécdotas, los dichos y las costumbres solíamos escuchar aquello de “bueno el culantro, pero no tanto”, refiriéndose a un gusto, acción o medida que, aplicado de forma extrema, podría tener otras implicaciones. Esto cae como “guante” al uso de dispositivos digitales, que podría afectar la salud mental, como la adicción a las pantallas y el aislamiento, que nos motiva a plantearnos el verdadero papel de redes sociales y su impacto.

Ya hay estudios que plantean la alteración o hasta erosión de nuestra capacidad para tolerar la angustia de la espera, con el uso de estos dispositivos, donde el consumo “hiperfragmentado” de vídeos, de pocos segundos, por ejemplo, está reduciendo drásticamente la capacidad de comprensión lectora y el análisis crítico escolar.

Todo esto, a su vez provoca ansiedad, por una parte, y gratificación por la otra, pues se encuentra justificación científica al mencionarse que obtenemos una liberación de una sustancia denominada dopamina en el cerebro, cuando levantamos el teléfono o nos conectamos a las redes sociales.

Son herramientas extremadamente útiles. Sin embargo, el buen uso de ellas y sobre todo la conciencia para controlar el tiempo dedicado es esencial. No es “satanizar” sino volver al principio básico de tener los mecanismos adecuados al servicio del ser humano para desarrollarse y avanzar.

Alerta entonces ante los trastornos de sueño, por la supresión de otra sustancia llamada melatonina, que a su vez, genera riesgos como el padecimiento de depresión y conductas autolesivas. Recordemos entonces que es “bueno el culantro, pero no tanto”.