Billeteros y revendedores

  • 19/04/2026 00:00

El pasado miércoles, se conoció que la Corte Suprema de Justicia, había fallado en contra de una adenda ilegal por 10 años, a una concesión graciosamente otorgada a una empresa extranjera con socios panameños que atacaba los intereses de la Lotería Nacional de Beneficencia y de paso a los intereses del Estado.

La empresa cuestionada por su adenda antojadiza e interesada, quería seguir explotando unos juegos conocidos como La Loto, Pega 3 y otros que irían surgiendo en la Lotería Nacional, atentando contra las recaudaciones de la Lotería, del Gobierno y sin lugar a dudas, contra los Billeteros y los Revendedores, introduciendo dentro de la Lotería Nacional juegos electrónicos. Un contrato de contrabando, atacando la empleomanía de más de 13 mil billeteros de tablillas y más de 5 mil revendedores que se rebuscan una comisión por las ventas.

La Lotería Nacional fue una institución en manos privadas desde el Panamá Colombiano hasta 1914, cuando el Presidente Belisario Porras Barahona la nacionalizó, la reorganizó y la puso a funcionar en 1919. Desde entonces, la Lotería Nacional sería una entidad pública al servicio de la población lastimada. Una gran parte de sus fondos va al servicio social, aunque no ha faltado el abuso de sus administradores para llenarse sus bolsillos. También las ventas de billetes y chances, permiten empleos que alivian la problemática de muchos hogares panameños y ese dinero se derrama en toda la geografía panameña.

Por muchos años, la Lotería Nacional, podía decir con orgullo que era la segunda empresa pública que le aportaba al Gobierno Nacional 100 millones de dólares anuales, después del Canal de Panamá. Todos estos indicativos positivos de la Lotería Nacional para los panameños, una empresa extranjera con la complicidad de los administradores de la época, la puso en peligro por sus ambiciones económicas personales. Pocos salimos a protestar, entre ellos, Fernando Martínez y un grupo de Billeteros, la mayoría guardó silencio. La comunidad en general, por culpa de los chances casados y las rifas obligatorias, no se percataron del daño que se le causaría a la Lotería Nacional y a sus beneficiarios.

El fallo de la CSJ ha salvado a la Lotería Nacional del zarpazo especulativo de modernos piratas y se han salvado los Billeteros y los Revendedores.

El fallo de la CSJ ha salvado a la Lotería Nacional del zarpazo especulativo de modernos piratas y se han salvado los Billeteros y los Revendedores.