¿Aumento de la pena a los menores?
- 05/05/2026 00:00
El aumento de menores en el incremento de la violencia, pareciera ser el único factor que inspira el Proyecto de Ley # 539 discutido en la Asamblea Nacional, pretendiendo aumentarse las penas de prisión a los menores. El fenómeno es preocupante, y pareciera que respondiera a presiones mediática, y evadir atacar el problema desde todos sus flancos.
Nunca vimos con simpatía que los menores respondieran como adultos ante la justicia penal, y ahora nos parece que los Diputados no conocen el interior de nuestras cárceles de menores. Como siempre, los Diputados nuevamente siguen apostando a la pena de prisión, creyendo a ciegas en posibilidades de “la rehabilitación en el cautiverio”. Este sofisma se desmorona con sólo cotejar p.ej., los índices de reincidencia carcelaria con la deserción escolar.
Trabajamos con chicos privados de libertad, y en ese dantesco ambiente es en el que esperan que como un milagro nuestros menores sean “rehabilitados” S i el sistema educativo no logró “habilitar” a esos niños, ¿cómo creer que tras las rejas, podremos corregir conductas? Es incomprensible que nadie quiera ver la evidente conexión de causalidad existente entre la violencia callejera y la desatención estatal.
Pido ahora, que se me disculpe por la ironía, pero únicamente luciendo el gorro del “ciudadano ingenuo”, podría entenderse la lógica legislativa. Los menores merecen ser tratado con “mano dura”, por no valorar los esfuerzos estatales por asegurarles una vida en un medio familiar funcional, con educación y salud de calidad, para ser un “niño de bien”, y por el contrario decidieron tomar el camino violento.
No tiene sentido sólo hayan tomado la violencia como único dato válido para endurecer las penas, sin evaluar la eficacia de la respuesta estatal en sus comunidades. Con fines ilustrativos le recuerdo que en “las zonas rojas” reina el desempleo, la miseria e insalubridad; la inseguridad y la decadencia moral, y aunque de vez en cuando les llegan bolsas con comida, esa “toalla”, la pagarán con el voto. Pero aprovechemos “la onda”, y discutan aumentar las penas a los actos de corrupción, porque el daño que esa rapiña causa en las comunidades marginales, precisamente propicia la delincuencia juvenil.