Arrinconados por los golpes al bolsillo
- 02/05/2026 00:00
Desde el primer asalto, el costo de la vida en Panamá ha salido a soltar puñete de lo lindo, conectando ganchos al hígado que tienen a Pablo pueblo contra las cuerdas. No es para menos; el rival, un peso pesado llamado “Inflación”, no ha dejado de presionar en el clinch, encareciendo la canasta básica y los servicios públicos como si estuviera buscando el nocaut fulminante.
El consumidor panameño está haciendo un despliegue de cintura envidiable, esquivando los precios de la carne y el arroz, pero el “jab” de la especulación siempre termina entrando por la guardia.
El aumento en la luz y el combustible son esos golpes certeros que el árbitro no ve, pero que dejan al trabajador “grogui” antes de que llegue la quincena, mientras la esquina parece no reaccionar con un plan de entrenamiento que fortalezca el poder adquisitivo.
La pelea sigue y el cronómetro no se detiene, por lo que el panameño tendrá que demostrar que tiene “más fibra que un saco de avena” para ganar este combate por puntos.
El cinturón del ahorro está cada vez más apretado y el rival no da tregua bajo las luces del cuadrilátero. ¡Que se cuide la afición, porque el hambre pega duro y no sabe de reglas!
La lona está ardiendo y la afición ya no aguanta un asalto más en este intercambio de metralla donde los precios suben como espuma.