Árboles, árboles y más árboles

  • 01/01/2026 00:00

El 11 de marzo de 2006, en esta página, publicamos el artículo bajo el mismo título, procurando remembrar el decir de ese laureado periodista chiricano José Ramón “Ñato” Contreras, quien en todos sus noticieros salía en defensa de la naturaleza, expresando “Árboles, árboles y más árboles...”

A pocos días de la defunción de Ñato Contreras, es obligatorio recordar que los hombres no se miden por su capacidad monetaria, más bien por su capacidad humanista, empoderamiento de la verdad, la naturaleza y su inquebrantable fe en Dios.

Es obligatorio exteriorizar un lamento que cubra la República. Los hombres valientes no nacen en cualquier lugar ni diariamente. Son prodigios que el Padre Celestial manda, tal cual hijos favorecidos, para que otros le sigamos, por lo menos en su trayectoria de lucha.

La defensa a la naturaleza, hace muchas décadas (más de 60 años), que mantenían prohombres conservacionistas, es imborrable, a pesar que el dinero está pudriendo el pensamiento mezquino y actuar con soberbia, de quienes venden su Patria a cambio de migajas vertiendo venero del cual sus hijos sufrirán consecuencias.

Ñato Contreras fue un defensor autónomo del medio ambiente y estoy seguro, sin haberle conocido personalmente, que podía haberse opuesto a esa minería destructiva que en Panamá impulsan malos panameños, que hemos de desterrar, en algún momento.

Hace unos 60 años, derribaron los árboles de los parques del Barrio Bolívar y Cervantes, tenían más de 100 años. Los del Barrio Bolívar, además de sombra, cobijo y belleza, nos proveían de alimento, porque llenaban nuestras pancitas pobres, de mangos, de diferentes sabores y calidad, cuando no había que comer en casa, pero fueron arrancados con saña y maldad.

Los del Parque De Cervantes eran majestuosos e imponentes. Su ramaje, mantenía buen ambiente; donde adultos, jóvenes y niños nos deleitábamos y divertíamos.

Otro programa radial que se hizo presente fue OASIS DE OPINIÓN, bajo la dirección de Lizabeta, Jorge Mottley, Ramón Castellano Arrieta y este servidor, siempre en busca de la conservación del ambiente. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.