Apoyo total a la eliminación de la ponderación del voto universitario
- 28/04/2026 00:00
El 22 de abril pasado se aprobó en primer debate, en la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, el Proyecto de Ley 515, “que democratiza las elecciones de autoridades universitarias en las universidades oficiales”, iniciativa del diputado Manuel Cheng Peñalba.
El propósito del proyecto es actualizar el marco normativo electoral universitario para garantizar “mecanismos de elección más inclusivos, transparentes y representativos que fortalezcan la legitimidad de las autoridades electas y consoliden una cultura democrática interna acorde con los valores constitucionales del Estado panameño”.
Se trata de aplicar el principio de igualdad de voto para la elección de autoridades de las seis universidades públicas del país, mismo que se define así: “criterio democrático conforme al cual cada miembro habilitado de la comunidad universitaria emite un solo voto con el mismo valor jurídico y electoral, sin que exista diferenciación, ponderación o jerarquización del sufragio en función del cargo, estamento, antigüedad, título académico u otra condición personal o institucional. Por cada persona habilitada de la comunidad universitaria existirá un voto”.
De esta manera quedaría abrogado el sistema de ponderación electoral, a través del cual, en el caso de la Universidad de Panamá, el voto docente tiene un valor del 60%; el estudiantil, del 30%; y el del personal administrativo, del 10%, sistema que pone en manos de los profesores, la capacidad de decisión, subvalorando el voto estudiantil y administrativo. A pesar de que la Constitución Política es muy clara cuando en su artículo 135, señala que el sufragio es libre, IGUAL, universal, secreto y directo. Voto igual significa una persona, 1 voto. Sin embargo, en la Casa de Méndez Pereira, el voto docente es equivalente a 6 votos del administrativo y 2 del estudiante.
La potestad nominadora amplia del Rector y de dirección de las demás autoridades universitarias sobre administrativos y docentes, combinadas con la reelección perpetua, hace que el sistema esté viciado y opere de manera tal, que las autoridades que aspiran a reelegirse tienen muchas ventajas en cuanto a asegurarse desde el poder, la mayoría electoral, favoreciendo de esta manera un sistema clientelista totalmente viciado y en crisis.
En las próximas elecciones de la UP apostemos a iniciar ese proceso de democratización y desburocratización de una universidad libre de ataduras clientelistas, donde la autonomía y el cogobierno no sean mera retórica sino principios orientadores de nuestra práctica universitaria.