Año 2025 profundiza el Estado fallido

  • 02/01/2026 00:00

Para el año que inicia debe aplicarse el refrán “no hay mal que por bien no venga”.

Los refranes dan consejo o moraleja basada en la experiencia común para usar en la vida cotidiana.

Panamá ha atravesado el año 2025, lleno de sobresaltos y escándalos políticos, sociales y económicos que, como reza el refrán enunciado arriba, debe darnos oportunidad de corregir las razones que produjeron esos sobresaltos. Para eso debe haber sensatez racional, alejada de emociones y análisis superficiales.

Cada nuevo problema va encubriendo el escándalo precedente y ninguno se resuelve sino que se profundiza el caos generalizado.

He observado que una de las principales causas de ese caos es el sistema político fallido, colapsado, irracional, corrupto que impera. Luego concluyo que el cáncer primario está en ese sistema político que podríamos llamar antisistema.

Un sistema político debe lograr el objetivo de la política que es la búsqueda del bien común de los integrantes de una sociedad organizada en Estado. Una revisión rápida nos dice que el bien común no impera en Panamá.

La pregunta que surge es ¿cómo se corrige esto? Y debemos concluir que es por el camino contrario al que transitamos. La mayoría de los ciudadanos del fallido Estado panameño no interiorizan que tienen que ser políticos, es decir, buscar el bien común en forma organizada, no diciendo que se sienten orgullosos de no ser políticos. Esto es dejar algo tan importante en otros que, normalmente, son los individuos menos íntegros, menos ilustrados y más ambiciosos. Resultado: caos. Aunque los ambiciosos sin integridad logran sus fines.

Algo cambió para las elecciones del 2024, con la irrupción de un sector grande de lo que ellos llamaron “políticos independientes”. No lograron mayoría en las articulaciones del sistema, tales como el Órgano Legislativo ni los regímenes municipales, amén de que, sin articulación programática regida por valores, el Ejecutivo ni rozó el cambio y menos el Órgano Judicial que sale de la concertación del Ejecutivo y el Legislativo.

‘No hay mal que por bien no venga’. Ante el resultado se evidencia la necesidad de ir hacia partidos políticos, aunque hoy muchos no lo entiendan.