Abuelitos

  • 25/03/2026 00:00

Los abuelos no se marchan: su ejemplo de vida y valores queda en nosotros

La sonrisa cómplice de mi abuela la vi reflejada en mi madre. La dulzura y serenidad de la experiencia que permite amar sin tanta responsabilidad es parte del legado de amor que nos dan nuestros abuelos.

Representan un puente con el pasado que nos permite comprender nuestro presente. Son los guardianes de las anécdotas y las vivencias contadas en primera persona que no aparecen en los textos de historia. Pude saber por mi abuela que en la Segunda Guerra Mundial en nuestro país debían apagar las luces por protección ante ataques.

Igual pasa con la abuelita Obdulia Navarro, que contaba cuentos a sus nietos abriendo la imaginación y transmitiendo cultura desde sus casas, les contaba anécdotas del Panamá rural, cómo se construyó la iglesia de San Carlos, el porqué de las cosas de la vida.

Los abuelos como Obdulia pasan a las generaciones siguientes los valores de una vida honrada y de la lucha ante la injusticia.

Vi los ojos llenos de lágrimas de Yair, nieto de la abuelita Eusebia Suarez, de 63 años, quien falleció de forma trágica el pasado 18 de marzo al ser atropellada por un diablo rojo en el ejercicio de sus funciones.

Eusebia, con 25 años de servicio, fue un ejemplo de amor y entrega como trabajadora de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario. Esta mujer fue un ejemplo de la cultura del trabajo y del esfuerzo, y de seguro trasmitió a su nieto el valor del trabajo digno y horrado.

Los abuelos no se marchan: su ejemplo de vida y valores queda en nosotros y sus historias no deben morir con nosotros, sus nietos. Su ejemplo debe forjar nuevas generaciones que nutran nuestras memorias.

Abogada