A pesar del duro combate, estamos de pie
- 11/07/2026 00:00
Vivir en esta tierrita no es fácil; es como subirse al ring sin protector bucal. Desde que suena la campana del amanecer, hay que salir a batallar contra un tráfico que arrincona en las cuerdas y un costo de la vida que pega como peso pesado.
Aquí no hay round de estudio: o te mueves rápido o el estrés del día a día te mete un nocaut limpio antes del almuerzo. El bolsillo no aguanta el castigo, pero la promotora que manda en el patio sigue exigiendo resistencia.
Sin embargo, este pueblo tiene aguante de campeón. Incluso cuando el calor te mete un contragolpe que te dobla las piernas, sale a relucir el castigo que te dan con la cuenta de la luz.
Pablo Pueblo trata de esquivar los golpes de la economía buscando ese segundo aire que lo mantiene de pie. No importa qué tan dura esté la cartelera, el púgil criollo no tira la toalla.
Pero el verdadero combate por el título se juega en la calle, donde la burocracia y los servicios de la promotora que manda te complican y el réferi no lo ve.
Pablo Pueblo tiene que aprender a esquivar los baches en las avenidas, los apagones, la falta de agua potable y el alza de la canasta básica. Es una pelea de desgaste, de esas que se definen en las tarjetas de los jueces.