500 y 200 años después...
- 28/06/2026 00:00
Quienes creemos que la historia es “maestra” y nos enseña que la “memoria histórica” es esencial, es importante para valorarnos como ciudadanos de nuestra Patria, la conmemoración de los 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, nos ha ayudado a despertar un espacio de esa “memoria histórica” que existió y que existe.
A pesar de los problemas del día a día de los panameños, hay momentos, que pueden servir para tomar aliento y seguir en la lucha y en la esperanza. Los 200 años después, es uno de esos momentos de nuestra historia que nos hace soñar por un Panamá grande y próspero para todos.
Si Simón, Bolívar, el padre de 5 naciones, concibió al Istmo de Panamá como el Centro del Mundo a pesar de nuestra pequeñez y el tiempo se ha encargado de demostrar que nuestra posición geográfica es el crisol de razas, pero también del comercio mundial, los 200 años del Congreso Bolivariano ha afirmado esa vocación mundialista.
El Gobierno Nacional ha tenido el acierto de conmemorar por todo lo grande. Invitó a las naciones republicanas de América y a organizaciones internacionales para que llegaran al Istmo de Panamá a conmemorar, a celebrar y a despertar el “espíritu de Simón Bolívar” para que nos vuelva a recordar la necesidad de la unión, la libertad y la democracia en un mundo lleno de desigualdades y de no pocas tiranías que pretenden usurpar la soberanía de los pueblos y la libertad de los ciudadanos.
Pero en medio de estas celebraciones de los 200 años, nos han llegado otras noticias: la Selección de Panamá se ha portado valiente en el Mundial del Fútbol. La Marea Roja ha traspasado la frontera panameña y ha llenado de colorido, alegría y mística las avenidas de Toronto. Un ejemplo de la unidad que necesitamos para afrontar los nuevos retos nacionales y Brasil, le ha entregado al Gobierno Nacional una de las Actas Originales del Congreso Anfictiónico de 1826 para que con su presencia permanente nos recuerde que debemos valorar nuestra “memoria histórica”, porque a pesar de nuestra pequeñez, fuimos importante en el mundo de ayer, como los somos en el mundo de hoy, 500 y 200 años después. Una historia que debemos conocer, es nuestra historia.