Inmigrantes combaten el estrés por las deportaciones con esta tarea
- 27/07/2026 11:18
El proyecto comenzó en una iglesia en el centro de Tucson
El arte se ha convertido en un refugio para familias migrantes que viven con el temor constante de ser deportadas en Arizona, donde el programa ‘La Ristra’ lleva clases de pintura hasta sus hogares para ofrecerles un respiro frente a las políticas migratorias de la Administración del presidente Donald Trump.
“La comunidad inmigrante se encuentra bajo una fuerte presión, bajo una gran angustia y se sienten impotentes porque son fuerzas externas que ellos no pueden controlar”, dijo a EFE Tita Flores, fundadora y directora del programa.
Creado en 2025 y financiado por donaciones, el proyecto comenzó en una iglesia en el centro de Tucson (Arizona) en medio del incremento de las redadas a cargo de agentes migratorios.
Sin embargo, Flores detalla que a medida que se incrementó la presencia de la ‘migra’ en las calles, cerca de escuelas o en centros comerciales, se vio obligada a cambiar la estrategia.
“Nosotros vamos (ahora) hasta sus hogares, llevamos los materiales necesarios para que los niños y los padres puedan trabajar”, explica.
Precisa que ofrece ayuda a las familias y que aquellas que aceptan generalmente lo hacen en principio por sus hijos, quienes muchas veces no comprenden la situación que viven sus padres.
“A través de los dibujos, los trazos, los colores, los niños encuentran una forma de expresión, lo mismo ocurre con los padres”, dijo.
La fundadora del programa aseguró que ha visto avances en los niños después de las clases: “Su comportamiento cambió, pusieron más atención en la escuela y la relación con sus padres mejoró”, cuenta.
“Terror psicológico”
El miedo entre los migrantes sube conforme crecen las detenciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que reportó cerca de 43.000 arrestos en junio, más de 1.400 al día, un récord desde que comenzó la segunda Administración de Trump.
Los arrestos migratorios en Arizona se triplicaron en 2025, con más de 6.000, la séptima cifra estatal más alta, según un análisis de la organización CALÓ News y el medio Arizona Luminaria.
En este contexto, la artista considera que la comunidad inmigrante en este país atraviesa un verdadero “terror psicológico” por los operativos migratorios, por lo que, afirma, es más necesario que nunca prestar atención a la salud mental de las familias afectadas.
Explica que las familias migrantes necesitan apoyo legal y financiero para cubrir gastos como renta y alimentos, pero también acompañamiento emocional para enfrentar la presión y el temor que, asegura, están viviendo.
“La belleza es gratis, el arte es otra forma de alimentar el alma, a veces es la motivación más grande para aliviar nuestro espíritu”, dijo Flores.
El arte: un escape para migrantesUno de los beneficiados con este programa es Irma, una inmigrante de origen mexicano que pidió omitir su apellido.
La mujer, quien tiene más de dos décadas viviendo de manera irregular en Estados Unidos, asegura que ha encontrado en el programa un desahogo a sus problemas.
“Es difícil de explicar, cuando uno toma el pincel, combinas los colores, por un momento dejas de pensar en los problemas, te relajas, te transportas a otro lugar”, relató.
La inmigrante, quien se enteró del programa por amistades, indicó que en este grupo ha encontrado mucho apoyo.
La ristra se refiere al tejido en forma de trenza que se elabora al unir los chiles verdes recién cosechados para colgarlos y dejarlos secar en lugares como Nuevo México.
“Como su nombre lo dice ‘La Ristra’, encuentra un enlace familiar que nos apoya y te conecta con tus raíces”, dijo la inmigrante.
“Para mi es algo muy precioso, me ha ayudado moralmente, es algo que necesitamos, me ayuda a compartir mis problemas”, enfatizó.
Indicó que, debido al incremento en los operativos migratorios, sus hijos temen que ella salga a la calle, pero este programa le ha servido para enfrentar estos miedos.
Flores dijo que entre sus planes está establecer una exhibición de arte donde la comunidad pueda admirar el trabajo que han hecho.