Republicanos quieren castigar a Bad Bunny tras el Super Bowl
- 10/02/2026 18:30
El show de Bad Bunny ha desatado la furia política en los Estados Unidos
La presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl el domingo 8 de febrero no solo sacudió el estadio, sino también los pasillos del Congreso estadounidense.
Un grupo de congresistas republicanos estalló en furia y exigió sanciones severas contra el artista, la NFL y la cadena NBC, alegando que el show cruzó límites con lenguaje obsceno y contenido que calificaron de “indecente”.
El congresista Randy Fine fue uno de los más duros, al solicitar a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) multas, revisiones de licencias e incluso cárcel para los responsables.
Según Fine, el espectáculo incluyó palabras que, traducidas al inglés, habrían ameritado cortar la transmisión, además de lo que describió como “suciedad pornográfica”.
A esta ofensiva se sumó Andy Ogles, representante por Tennessee, quien pidió una investigación formal al Comité de Energía y Comercio del Congreso.
Ogles acusó a la NFL y a NBC de facilitar una transmisión “indecente”, asegurando que la música glorificaba prácticas sexuales y mostraba escenas explícitas, incluyendo bailes provocativos y gestos del artista en el escenario.
Por su parte, el congresista Mark Alford, de Misuri, confirmó que los republicanos ya iniciaron indagaciones en el Congreso sobre la actuación del puertorriqueño.
Incluso llegó a afirmar que el incidente podría ser “peor” que el famoso escándalo del Super Bowl 2004, cuando Janet Jackson sufrió una exposición accidental durante su presentación.
Alford también declaró en una entrevista que, aunque no domina el español, las letras del show le generaron serias preocupaciones. “Si lo que se transmitió es cierto, tenemos muchas preguntas para quienes autorizaron esto, y hablaremos con el presidente de la FCC”, señaló.
La polémica se suma a las críticas que lanzó el domingo el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien calificó el espectáculo como “uno de los peores de la historia” y una “afrenta a la grandeza” de Estados Unidos, avivando así la indignación de los sectores conservadores frente al impactante show de Bad Bunny.