Esthercita Nieto destapa las gozaderas de antaño
- 17/02/2026 00:00
Entre huevos perfumados y bailes hasta el amanecer, así era el carnaval que vivió la cantante de música típica
La reconocida cantante de música típica panameña Esthercita Nieto recordó cómo se vivían los carnavales de antaño, una celebración donde el pindín y el jolgorio eran el centro de la festividad, marcando una época en la que la principal motivación del público era disfrutar y compartir al ritmo de los conjuntos musicales.
Fue en su adolescencia, al iniciar su carrera artística a los 15 años, cuando comenzó a experimentar el carnaval desde la tarima. Recuerda carnavales de cinco noches consecutivas con un solo músico, jornadas extensas en las que los conjuntos tocaban sin descanso y, en muchas ocasiones, amanecían complaciendo al público.
“Eran largas horas, pero era una ventaja muy bonita, porque la gente iba a bailar y gozaba los bailes”, expresó, recordando que el público llegaba temprano a los toldos, se instalaba alrededor de las mesas y permanecía largas horas disfrutando del baile y la música típica.
Esthercita destacó los carnavales de antaño como espacios donde se vivía una gozadera continua, en un ambiente que describió como sano y respetuoso.
Entre las tradiciones que hoy han quedado en el recuerdo, mencionó prácticas como los huevos “botonados”, una costumbre popular que formaba parte del juego y el cortejo durante las noches carnavaleras.
“Era un huevo que se pasaba por un poco de agua tibia, se removía con una pajilla de palma y luego se llenaba de agua y perfume, se tapaba con cera de vela y, en las noches, si a uno le gustaba una persona, iba con disimulo y le reventaba ese huevo en su vestido. Esas eran las clases de carnaval del tiempo de antes”, declaró.
La cantante también evocó distintos escenarios donde se realizaban estos carnavales, como Barraza, Vía España, Monagrillo y otros puntos del país. Asimismo, recordó su participación en presentaciones previas a lo que luego sería el carnaval capitalino, donde los músicos típicos alternaban con artistas nacionales e internacionales, compartiendo tarima con grandes figuras, sin que la música típica perdiera protagonismo.
“Los vestuarios eran elegantes, las presentaciones bien organizadas y el uso de pelucas era común entre las cantantes para mantener el peinado durante las extensas jornadas de presentaciones”, afirmó.
Esthercita hizo un llamado a los organizadores de las festividades para que no excluyan a los músicos de mayor trayectoria. “No dejen por fuera a los músicos más viejos, para que las personas de la tercera edad, que todavía tienen deseo de disfrutar, tengan donde ir, escuchen los temas que uno tocó y ellos recuerdan. Así que ayudemos a estos ‘jóvenes’ a que también se sientan importantes”, concluyó.