El teatro llora a Agustín Clément, maestro de vidas y escenarios
- 25/01/2026 00:00
Falleció tras luchar contra el cáncer, dejando una huella imborrable en las artes escénicas y los derechos civiles
Cuando alguien atravesaba una depresión, Agustín Clément no recetaba pastillas: recetaba teatro. “Haz teatro, eso te salvará la vida”, les decía. Frases como esta, junto a anécdotas llenas de gratitud por haberles mostrado las maravillas de las artes escénicas, inundaron ayer las redes sociales tras conocerse la noche del viernes su fallecimiento a los 53 años, a causa de un cáncer.
Actor, director, productor, comunicador social y activista, Clément fue una de las figuras más queridas y respetadas del teatro nacional.
Su carrera comenzó en 1992 bajo la dirección de Eugenio Fernández, y desde entonces no se detuvo: más de 50 producciones teatrales, más de 20 Premios Escena y una presencia constante en televisión, radio y proyectos culturales marcaron su camino. Su última aparición en la televisión nacional fue en agosto del año pasado cuando se unió como jurado al programa de talento Yo Me Llamo, aportando su experiencia escénica al reality show.
Pero más allá de los aplausos, Agustín fue un faro humano. Ayer, muchos artistas lo recordaron como la persona que les tendió la mano en momentos difíciles, cómo impulsó vocaciones, cómo creyó en talentos cuando otros no lo hacían. Para muchos, no solo fue un maestro, sino un salvavidas emocional.
En su vida personal, también rompió barreras. Se declaró abiertamente homosexual y en el 2010 hizo historia al convertirse en el primer panameño gay en contraer matrimonio civil con otro hombre en el consulado de Francia. Dos años después se divorció y en el 2018 se volvió a casar en España.
En junio de 2020, su vida se llenó de una luz aún más intensa con el nacimiento de su hija Marcela, a quien tuvo gracias a la ciencia y a un acuerdo civil con la madre. “Yo soy el padre biológico y ella es la mamá por papeles”, explicó en su momento.
Ayer, la Fundación Premios Escena, ABA Producciones, Artemisa Teatro y múltiples colectivos expresaron su tristeza, destacando su pasión, su genio creativo y su huella imborrable en los escenarios y en los corazones de quienes trabajaron con él. “El telón baja, pero tu legado será eterno”, se repitió como un eco entre bambalinas.
Panamá Pride lo recordó como una de las grandes inspiraciones de su creación, abanderado de la Marcha del Orgullo y un luchador incansable por la igualdad, el Estado laico y los derechos humanos. Su historia personal se convirtió en una bandera colectiva.