[Cuento] Matías Capibara y Pepe Cocodrilo
- 22/03/2026 00:00
¡hola! Soy Matías, un capibara menor. Básicamente, soy el roedor más grande del mundo... ¡Pero en versión compacta! Nací en la hermosa Panamá. Mis primos sudamericanos son unos gigantes de 50 kilos, pero nosotros, con nuestros ágiles 28 kilos, tenemos mucho más estilo.
Vivimos la buena vida en la zona selvática, extendiéndonos hasta el este del Canal de Panamá, el Darién y las comarcas indígenas (Emberá-Wounaan, Guna Yala, Madugandí y Wargandí); si vas por ahí, ¡seguro nos ves!
Desde 1940 hemos colonizado humedales, el río Chagres y las islas del lago Gatún. Los humanos dicen que somos esquivos, pero simplemente preferimos dormir de día en las orillas para no derretirnos con el calor. Al caer la noche, salimos a disfrutar nuestro bufé herbívoro de pastos y plantas acuáticas, evitando depredadores.
Pero bueno, a lo que venía. ¡Ayer me pasó algo de locos!
Estaba tomando mi sagrada siesta en los estanques de Gamboa. Para refrescarme, me quedé medio sumergido entre la vegetación en “modo submarino”, dejando solo mi hocico al aire. Todo era paz y tranquilidad hasta que... ¡Sentí que flotaba!
Empecé a elevarme sutilmente hacia la superficie. ¡Casi me da un infarto, roedor! Abrí los ojos, me volteé a toda velocidad y... ¡Estaba surfeando sobre el lomo de Pepe Cocodrilo! El muy bromista se había deslizado por debajo de mí mientras yo roncaba y me usó de balsa hasta sacarme del agua.
¡Pero no se asusten! Pepe y yo somos grandes amigos desde hace tiempo. A menudo me pasea sobre su espalda por los estanques. Nuestra broma favorita es acercarnos a mis amigos capibaras: Pepe asoma la cabeza mostrándoles una “sonrisa” gigante llena de dientes afilados, ¡y todos salen nadando del susto!