Informalidad, el dolor de cabeza de la economía

Según cifras 784,990 personas laboran en la informalidad. Roberto Barrios/El Siglo
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  • 06/07/2026 00:00

Apede advierte que el verdadero desafío sigue siendo vencer la informalidad laboral

La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales dolores de cabeza de la economía panameña, afectando a casi la mitad de la fuerza de trabajo no agrícola del país.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), un 47.1% de los trabajadores ocupados no agrícolas, unas 784,990 personas, se mantiene en la informalidad, un escenario que expertos consideran preocupante para el desarrollo económico y la protección social.

La presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Giulia De Sanctis, advirtió que el empleo informal sigue siendo un mecanismo de supervivencia inmediata, pero insuficiente para el desarrollo del país. A su juicio, Panamá necesita transformar ese modelo hacia empleos formales, estables y productivos.

En medio de este panorama, el programa gubernamental “Panamá pa’ Ti”, presentado por el presidente José Raúl Mulino, surge como una apuesta para dinamizar el empleo privado y alcanzar la meta de 80,000 nuevas plazas, con la construcción como uno de los principales motores.

Sin embargo, el anuncio ha generado escepticismo en algunos sectores ciudadanos en redes sociales, donde se cuestiona la viabilidad de las cifras. Aun así, Apede considera que la iniciativa marca una hoja de ruta necesaria para atender problemas urgentes como el desempleo, la canasta básica, la salud y el acceso al agua.

El consultor laboral René Quevedo explicó que en 2025 la informalidad bajó levemente de 47.7% a 47.1%, pero advirtió que solo el 18% de los informales cotiza en la Caja de Seguro Social (CSS), debido a las dificultades para hacerlo como trabajador independiente.

Quevedo señaló que existen señales de mayor confianza en la economía, reflejadas en el aumento del consumo, la inversión privada y las contrataciones; sin embargo, advirtió que el reto es determinar si esta mejora es coyuntural o el inicio de una tendencia sostenida.

En esa misma línea, alertó que el futuro de la CSS dependerá de la capacidad del país de generar más empleo formal y de integrar efectivamente a los trabajadores informales al sistema de cotización.

Por su parte, el economista Raúl Moreira fue más directo al señalar que el problema no es solo la creación de empleo, sino su calidad. Criticó la renovación constante de contratos a tiempo definido, al considerar que limita la estabilidad laboral y el acceso a crédito para los trabajadores.

Moreira también advirtió sobre el uso extendido de la figura de “honorarios profesionales”, incluso para personal de muy bajos ingresos en relaciones laborales permanentes, lo que, según dijo, distorsiona el mercado laboral y mantiene a miles de trabajadores en la informalidad.