MLB: Panameño Omar Moreno tiene claro cómo quiere ser recordado

Omar Moreno dejó su legado en Grandes Ligas. Archivo / EL SIGLO
  • 30/05/2026 19:25

El exjardinero es una leyenda de los Piratas de Pittsburgh

El expelotero panameño Omar Moreno, una de las figuras más destacadas en la historia del béisbol panameño, aseguró que desea que su legado trascienda más allá de las estadísticas y sea recordado como un jugador que trabajó arduamente por el éxito colectivo.

Moreno, quien hoy regresó al PNC para compartir con los Piratas de Pittsburgh, ciudad donde vivió los momentos más importantes de su carrera en las Grandes Ligas, señaló que su mayor orgullo fue formar parte del equipo campeón de los Piratas de Pittsburgh en la Serie Mundial de 1979.

“Quiero que mi legado sea el de un buen jugador que trabajó duro y fue una pieza clave en la Serie Mundial de 1979, un jugador de equipo. Me inspiró ganar la Serie Mundial”, manifestó el exjardinero chiricano a www.triblive.com.

El oriundo de Puerto Armuelles también destacó el cariño que mantiene por la ciudad de Pittsburgh, donde se convirtió en uno de los jugadores favoritos de la afición gracias a su velocidad y entrega en el terreno. Hoy día viven su hija Leury y su nieta Gabriela.

“Estoy muy emocionado de estar de vuelta en Pittsburgh. Fue la ciudad que me dio la oportunidad de jugar aquí durante muchísimo tiempo. Tuve la oportunidad de ganar una Serie Mundial”, comentó.

Moreno dejó una huella imborrable durante sus ocho temporadas con los Piratas. En 944 partidos vistiendo el uniforme de Pittsburgh, bateó .255, con 115 dobles, 59 triples, 25 jonrones y 263 impulsadas.

Su principal arma fue la velocidad. De las 487 bases robadas que acumuló en su carrera de 14 temporadas en las Grandes Ligas, 412 las consiguió con Pittsburgh, incluyendo las 96 estafas de base en 1980, la cifra más alta de su trayectoria.

Además de los Piratas, Moreno también defendió los colores de los Atléticos de Oakland, Medias Rojas de Boston, Angelinos de California y posteriormente los Reales de Kansas City.

A nivel individual, fue seleccionado a dos Juegos de Estrellas, en 1981 y 1984, consolidándose como uno de los jardineros más dinámicos de su época.

Su carrera estuvo marcada por el éxito colectivo, al conquistar dos anillos de Serie Mundial: el primero con los Piratas de Pittsburgh en 1979 y el segundo con los Reales de Kansas City en 1985.