El estrés crónico y la intimidad
- 09/02/2026 00:00
Los especialistas recomiendan atender el estrés antes de ‘medicalizar’ la vida sexual
El deseo sexual no depende solo del cuerpo. La mente juega un papel decisivo, y cuando el estrés se vuelve crónico, la libido suele ser una de las primeras víctimas. Especialistas en salud mental coinciden en que vivir en “modo supervivencia” —preocupado por deudas, trabajo, inseguridad o problemas familiares— reduce de forma significativa el interés por la intimidad.
El estrés activa de manera permanente el cortisol, conocida como la hormona de la alerta. Cuando sus niveles se mantienen elevados, el organismo prioriza funciones básicas como la energía y la atención, dejando en segundo plano el deseo sexual.
En términos simples, el cuerpo interpreta que no es momento para el placer, sino para resistir.
Este fenómeno afecta tanto a hombres como a mujeres. En ellos puede manifestarse como falta de deseo o dificultades en el rendimiento sexual. En ellas, como ausencia de interés, dificultad para excitarse o desconexión emocional durante las relaciones. En ambos casos, el resultado suele ser el mismo: frustración, culpa y conflictos de pareja.
Uno de los mayores errores es asumir que la falta de deseo es señal de desamor o infidelidad. En muchos casos, el problema no está en la relación, sino en la carga emocional que se arrastra día a día. Jornadas laborales extensas, poco descanso, mala alimentación y falta de espacios personales refuerzan el círculo del agotamiento.
Los especialistas recomiendan atender el estrés antes de medicalizar la vida sexual. Dormir mejor, reducir el consumo de estimulantes, hacer actividad física y hablar abiertamente con la pareja son pasos clave.