Creían que era un muñeco, pero era un cadáver
- 23/08/2026 00:00
La historia pudo haber continuado durante muchos años más, pero ocurrió algo que permitió descubrir la verdad
Elmer McCurdy murió y su cadáver tardó 65 años en encontrar descanso. Durante ese tiempo pasó por funerarias, ferias, espectáculos y atracciones, donde fue exhibido ante miles de personas. Muchos creían que se trataba de una figura de cera o un muñeco de cualquier material.
McCurdy terminó involucrado en robos y asaltos. En los últimos meses de su vida participó en intentos de atracar trenes y bancos, hasta que uno de esos golpes terminó provocando su persecución por parte de las autoridades.
Cuando tenía 31 años, murió durante un enfrentamiento con las autoridades. Su cuerpo fue llevado a una funeraria, donde fue embalsamado. Como era de esperarse, nadie reclamó inicialmente sus restos.
El propietario de la funeraria encontró entonces una manera de obtener dinero con el cadáver. Colocó a McCurdy en un ataúd y comenzó a cobrar a las personas que querían verlo. El muerto se convirtió en una atracción para los curiosos de la zona.
Pero la situación se volvió todavía más extraña cuando dos hombres llegaron asegurando ser hermanos del fallecido. Dijeron que querían llevarse el cuerpo para enterrarlo. En realidad, buscaban apropiarse del cadáver para incorporarlo a un espectáculo ambulante.
McCurdy abandonó así la funeraria, pero no rumbo a un cementerio. Su cadáver comenzó un recorrido que se prolongaría durante décadas. Fue llevado de un lugar a otro y exhibido en ferias, carnavales y diferentes espectáculos.
Lo vestían y lo colocaban como si fuera una persona viva. Los visitantes pagaban para observar aquella extraña figura. Con el paso del tiempo, la historia del cadáver comenzó a perderse y su identidad dejó de ser importante para quienes lo exhibían.
McCurdy terminó convertido en una atracción más. Su apariencia, deteriorada por el paso de los años, hacía que pareciera una figura artificial. Quienes lo tenían en exhibición llegaron a creer que se trataba de un muñeco.
Pero debajo de la ropa permanecían los restos de un hombre muerto. El cadáver continuó pasando de manos y terminó formando parte de diferentes atracciones. Su extraño recorrido incluso lo llevó a estar relacionado con producciones cinematográficas.
El descubrimiento
La historia pudo haber continuado durante muchos años más, pero en 1976 ocurrió algo que permitió descubrir la verdad. Para entonces, el cuerpo se encontraba en una atracción de terror de un parque de diversiones en Long Beach, California.
Un equipo de televisión había llegado al lugar para grabar escenas de la serie The Six Million Dollar Man. Durante el trabajo, uno de los empleados necesitó mover una figura que parecía ser un simple muñeco.
El hombre tomó la figura por un brazo para cambiarla de posición. Entonces ocurrió algo inesperado: el brazo se desprendió. Lo que quedó al descubierto permitió comprobar que no se trataba de una figura artificial.
Dentro había huesos y tejido humano. Las autoridades fueron llamadas y comenzó la investigación para determinar quién era aquel cuerpo que llevaba años formando parte de la atracción.
La investigación permitió identificarlo como Elmer McCurdy, el forajido que había muerto en Oklahoma 65 años antes. Su descubrimiento reveló el increíble recorrido que había tenido el cadáver desde aquella muerte ocurrida en 1911.
Durante décadas, miles de personas habían pasado frente a él sin saber que estaban observando un cuerpo humano. McCurdy no era una figura de cera ni un maniquí. Era un hombre que llevaba décadas muerto.
Después de ser identificado, sus restos fueron trasladados nuevamente a Oklahoma. En 1977 recibió sepultura en Guthrie, en el Boot Hill Cemetery. Esta vez se tomaron precauciones para evitar que su cuerpo volviera a ser robado.
Sobre su tumba colocaron una pesada losa. Después de 65 años de exhibiciones, viajes y espectáculos, Elmer McCurdy finalmente quedó enterrado.
Murió a los 31 años durante un enfrentamiento con las autoridades. Sin embargo, su cadáver continuó recorriendo Estados Unidos durante seis décadas, convertido en una pieza de entretenimiento para desconocidos.
Su historia terminó de la manera más inesperada: un empleado quiso mover un muñeco de una casa de terror y descubrió que estaba tocando un cuerpo humano.