¿Amor o alquiler compartido? Cuando tu pareja se vuelve tu roommate

  • 24/02/2026 00:00

Hay relaciones que no terminan, pero se enfrían. Comparten casa, cuentas, responsabilidades y hasta la cama, pero ya no hay intimidad sexual, ni risas ni chispa. Si esto está ocurriendo en tu vida de pareja, estás frente a una “relación roommate”.

Esto ocurre cuando la rutina se impone y la relación gira únicamente en torno a obligaciones: trabajo, hijos, pagos y cansancio. Dejan de verse como amantes y comienzan a verse como socios logísticos. Ya no hay detalles, ni conversación profunda, ni contacto físico espontáneo.

Las señales son claras: conversaciones limitadas a lo necesario, cero citas, intimidad escasa o mecánica y más tiempo en el celular que mirándose a los ojos. No es que se haya acabado el amor necesariamente, es que está descuidado.

¿Se puede voltear la tortilla? Sí, pero requiere intención. Para esto deben empezar por hablar sin reproches. No es atacar con un ‘ya no eres el mismo’, sino expresar cómo te sientes y qué extrañas de la relación. La comunicación honesta, sin sarcasmo ni gritos, es el primer paso para reconectar.

Romper la rutina con acciones concretas es muy importante. Vuelvan a tener citas, aunque sean sencillas; enviar mensajes coquetos durante el día; recuperar el contacto físico no sexual como abrazos y caricias. La pasión no aparece por arte de magia, se construye.

Otro punto clave es recuperar la admiración. Recordar qué fue lo que los unió y reconocer las cualidades del otro. Cuando vuelves a mirar a tu pareja con curiosidad y no con costumbre, la dinámica cambia.

Ninguna relación está exenta de pasar por esta etapa, pero quedarse ahí sí es una decisión. Si ambos quieren, se puede transformar ese “roommate” en cómplice otra vez. El amor no se mantiene solo: se trabaja, se cuida y se enciende todos los días.