Pesadilla en La Providencia: perro se paseaba con cabeza humana

Sanguinario
  • 25/10/2026 00:00

Luis Moreno (A) “Yeyín”, fue asesinado y decapitado en 2023 en San Miguelito

Lo que parecía una grotesca escena sacada de la más retorcida película de terror Hollywoodense se transformó en una sangrienta realidad en las frías calles de La Providencia, en el distrito de San Miguelito.

Bajo la luz pálida de la mañana del jueves 19 de enero de 2023, la muerte caminaba sobre cuatro patas: un perro callejero se paseaba impúnemente con una cabeza humana entre sus fauces, chorreando un rastro de horror a su paso. Con escalofriante indiferencia, el animal dejó caer la dantesca masa de carne sobre la vereda.

Los vecinos, paralizados por la morbosa curiosidad y un mal presagio que les encogía el estómago, siguieron los pasos del can. Al acercarse, el aire se volvió denso y un grito de espanto ahogó al vecindario: era, sin lugar a dudas, el rostro mutilado y desfigurado de un ser humano.

La Policía Nacional llegó en cuestión de minutos al lugar del hallazgo, desplegando un cordón de cinta amarilla mientras personal del Ministerio Público recogía las espeluznantes evidencias. La extremidad cefálica presentaba brutales signos de tortura, una huella inconfundible de la ferocidad sin límites con la que operan los sicarios.

La sombra de un ritual sangriento

Horas después, las autoridades confirmaron la identidad de la víctima: se trataba de Luis Moreno , conocido en las sombras del hampa con el alias de “Yeyín”.

El reconocimiento no vino de pruebas forenses tradicionales, sino del dolor visceral de un padre desgarrado, quien identificó la extremidad superior como la de su propio hijo, desaparecido tras salir a una fiesta de la que jamás regresó.

La historia tomó un giro aún más siniestro cuando las redes sociales se convirtieron en la vitrina del horror criminal. Un video aterrador comenzó a circular velozmente por el ciberespacio:

En las imágenes “Yeyín” aparece amarrado, amordazado y aterrorizado en la penumbra de una habitación helada. Apenas logra articular su apodo ante las preguntas de sus despiadados captores.

En una toma siguiente, vestida con jean y suéter negro, la víctima permanece erguida mientras uno de los sicarios murmura con frialdad espeluznante: “Aún está entero todavía”, a lo que el joven suplica impotente: “No, loco...”.

Un segundo video expuso el cuerpo decapitado de “Yeyín” arrojado groseramente en la maleza de un monte. No contentos con la carnicería, los ejecutores perpetraron una última afrenta infernal: lanzaron la cabeza cercenada justo en la entrada del negocio del tío del joven.

Sombra de la impunidad

Fuentes policiales revelaron que “Yeyín”, quien registraba antecedentes por robo agravado en 2022, fue víctima de un cruel e implacable “tumbe de drogas”, según confirmó la comisionada Thelma Palma.

Sin embargo, en los oscuros parajes de Cerro Patacón —zona convertida en un auténtico cementerio clandestino donde en el pasado ardió el auto de un hombre llamado Mario y donde han florecido otros cadáveres en 2019 y 2021— la muerte sigue suelta. El resto del cuerpo de “Yeyín” continúa desaparecido y los ejecutores siguen libres en la penumbra.

“Lastimosamente se nos ha ido de la mano la justicia; debemos ser fuertes, las bandas delincuenciales han superado a la justicia.” — dijo Rolando Muñoz, criminólogo, advirtiendo sobre cómo las sombras del crimen organizado importan estas dantescas tácticas de terror para saldar sus cuentas de sangre.