La luchadora que sembró el terror entre las ancianas
- 17/05/2026 00:00
Las escenas del crimen tenían similitudes que encendieron las alarmas de los investigadores.
Lo que parecía una cadena de robos aislados terminó convirtiéndose en uno de los casos criminales más estremecedores del país. Durante años, ancianas aparecieron muertas dentro de sus propias viviendas, mientras las autoridades buscaban desesperadamente a un asesino que parecía no dejar rastro.
Detrás de aquellos homicidios estaba Juana Barraza, una exluchadora profesional conocida posteriormente como “la mata anciana”.
El terror comenzó a finales de la década de 1990, cuando varias mujeres de avanzada edad empezaron a ser encontradas sin vida dentro de sus casas. Muchas vivían solas y presentaban señales de estrangulamiento.
Las escenas del crimen tenían similitudes que encendieron las alarmas de los investigadores. No había puertas forzadas ni señales de ingreso violento, lo que indicaba que las víctimas habían permitido la entrada de su atacante.
En medio del miedo colectivo, cientos de ancianas comenzaron a cambiar sus rutinas. Algunas dejaron de abrir la puerta a desconocidos y otras optaron por permanecer acompañadas de familiares ante el temor de convertirse en la próxima víctima.
La policía inició una intensa búsqueda, pero durante varios años siguió una pista equivocada. Los investigadores creían que el responsable era un hombre con gran fuerza física, debido a la manera en que eran sometidas las víctimas.
Sin embargo, la realidad era completamente distinta.
Juana Barraza aprovechaba su apariencia y la confianza que inspiraba para ingresar a las viviendas. En ocasiones se hacía pasar por trabajadora social o enfermera. Una vez dentro atacaba a las ancianas y posteriormente robaba algunos objetos para aparentar un delito común.
Mientras la cifra de víctimas aumentaba, la prensa bautizó el caso como el de “la mata anciana”, nombre que rápidamente se convirtió en sinónimo de terror.
El impacto mediático fue enorme. Los noticieros daban seguimiento diario a los asesinatos y el tema ocupó durante meses las portadas de periódicos y programas de televisión. El caso también provocó fuertes críticas contra las autoridades por no lograr identificar al responsable.
Lo que pocos imaginaban era que detrás de los homicidios estaba una mujer vinculada al mundo de la lucha libre.
Antes de ser detenida, Juana Barraza había participado en espectáculos de lucha femenina. Su contextura fuerte y su experiencia física llamaron la atención de los investigadores una vez que su identidad salió a la luz.
Las autoridades también descubrieron que su vida estuvo marcada por episodios de violencia y pobreza extrema desde temprana edad. Diversos reportes periodísticos señalaron que sufrió abusos durante su infancia y que creció en un entorno conflictivo.
Aunque especialistas analizaron posteriormente su perfil psicológico, el horror causado por los asesinatos eclipsó cualquier explicación.
La captura ocurrió el 25 de enero de 2006. Ese día, una anciana fue asesinada dentro de su residencia y varios testigos observaron a una mujer salir del lugar con actitud sospechosa. La descripción permitió a la policía localizar y detener a Juana Barraza poco tiempo después.
Su arresto provocó conmoción nacional. Las imágenes de la exluchadora esposada dieron la vuelta al mundo y sorprendieron a miles de personas que durante años pensaron que el asesino era un hombre.
Durante el proceso judicial, las autoridades la vincularon con múltiples homicidios de mujeres mayores. Aunque el número exacto de víctimas nunca quedó completamente claro, investigaciones sostienen que pudo estar relacionada con decenas de asesinatos.
En 2008, Juana Barraza fue sentenciada a cientos de años de prisión por homicidio y robo. Desde entonces permanece encarcelada.
Años después de su captura, el nombre de “la mata anciana” todavía genera escalofríos, especialmente entre quienes recuerdan la época en que las ancianas temían abrir la puerta de sus propias casas.
La historia de la exluchadora que se transformó en asesina serial sigue siendo uno de los relatos más oscuros de la crónica roja latinoamericana.
El caso se convirtió en uno de los expedientes criminales más conocidos en la historia reciente de México y marcó profundamente a la sociedad mexicana.