El psiquiatra que mató a 13 personas
- 18/10/2026 00:00
Fue condenado a muerte en un juicio en el que se representó a sí mismo y ahora tiene fecha para su ejecución
El 5 de noviembre de 2009, un militar que había dedicado su carrera a tratar los problemas psicológicos de otros soldados se convirtió en el autor de una de las peores masacres ocurridas en una instalación militar de Estados Unidos. Su nombre era Nidal Malik Hasan, psiquiatra del Ejército con rango de mayor. Aquel día disparó contra sus propios compañeros en la base de Fort Hood, en Texas, y dejó 13 personas muertas y otras 32 heridas.
Casi 17 años después, el caso vuelve a ocupar titulares. El Ejército estadounidense anunció que Hasan será ejecutado mediante un pelotón de fusilamiento el 3 de diciembre de 2026, a la 1:00 de la tarde, hora central, en Fort Hood. La fecha fue establecida después de que el presidente Donald Trump aprobara la sentencia de muerte el 2 de octubre de 2026.
La decisión pone fin a una prolongada etapa de recursos judiciales, aunque la ejecución todavía podría afrontar obstáculos legales. Si se cumple el calendario anunciado, Hasan se convertirá en uno de los pocos militares estadounidenses ejecutados en décadas recientes.
Hasan nació en Estados Unidos y desarrolló una carrera como oficial médico del Ejército. Su especialidad era la psiquiatría, una disciplina que lo llevó a trabajar con militares que necesitaban atención psicológica.
En noviembre de 2009 se encontraba destinado en Fort Hood, una de las principales instalaciones militares estadounidenses. La base era un centro de preparación y despliegue de tropas que participaban en operaciones en el extranjero.
El día del ataque, varios militares se encontraban en el Centro de Procesamiento de Preparación de Soldados, donde realizaban trámites y preparativos antes de ser enviados a misiones fuera del país.
Hasan comenzó a disparar contra quienes estaban en el lugar. El ataque provocó escenas de pánico y dejó muertos y heridos entre los propios integrantes de las fuerzas armadas.
De acuerdo con los registros judiciales y las informaciones publicadas durante el proceso, disparó más de 200 veces antes de ser detenido por policías militares. Durante la intervención recibió disparos y quedó paralizado del pecho hacia abajo, por lo que posteriormente utilizó una silla de ruedas.
El balance final fue de 13 fallecidos y 32 heridos. La tragedia conmocionó a las fuerzas armadas porque el responsable no era un enemigo infiltrado ni un atacante ajeno a la institución, sino un oficial que pertenecía al mismo Ejército al que atacó.
¿Por qué lo hizo?
La motivación de los hechos fue uno de los puntos más delicados del caso. Durante el proceso judicial manifestó que actuaba para defender su religión y proteger a los insurgentes que combatían contra las fuerzas estadounidenses en Afganistán.
Según las informaciones divulgadas durante el juicio, Hasan consideraba que los soldados que serían enviados a combatir podían representar una amenaza para los talibanes. También expresó ideas relacionadas con la defensa de la ley islámica frente a las políticas estadounidenses.
En 2013, durante las actuaciones judiciales, reconoció su participación en el ataque y llegó a describirse como un combatiente musulmán. Sus declaraciones permitieron conocer parte de la justificación que daba a sus acciones, pero no cambiaron la responsabilidad penal que el tribunal determinó.
Es importante distinguir entre las creencias y declaraciones personales del condenado y las de la comunidad musulmana en general. El caso corresponde a las decisiones y los actos de Hasan, no a una religión ni a sus millones de seguidores.
La fiscalía sostuvo que el acusado había cometido asesinatos premeditados. La gravedad de los hechos, la cantidad de víctimas y las circunstancias del ataque fueron determinantes en el proceso que terminó con la pena capital.
El juicio militar comenzó en agosto de 2013. Hasan decidió representarse a sí mismo, una circunstancia que llamó la atención durante las audiencias. No desarrolló una defensa convencional que negara los hechos y reconoció haber disparado contra los militares.
El tribunal lo declaró culpable el 23 de agosto de 2013 de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 cargos de intento de asesinato premeditado.
Cinco días después, el 28 de agosto, el panel militar determinó por unanimidad que debía recibir la pena de muerte. Los testimonios de sobrevivientes y familiares de las víctimas expusieron las consecuencias humanas de la matanza y el sufrimiento que dejó entre quienes perdieron a sus seres queridos.
La condena no se ejecutó de inmediato. Hasan permaneció bajo custodia militar mientras avanzaban las revisiones y los recursos correspondientes. En marzo de 2025, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó examinar su impugnación de la condena militar.
El 2 de octubre de 2026, Trump aprobó la sentencia de muerte. Cuatro días después, el secretario interino del Ejército, Adam Telle, ordenó fijar la ejecución para el 3 de diciembre.
Fusilamiento
La ejecución prevista no solo ha generado atención por la naturaleza del crimen, sino también por el método elegido. El Ejército anunció que será fusilado, una modalidad excepcional en Estados Unidos y particularmente inusual en el ámbito militar contemporáneo.
La controversia aumentó después de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, impulsara la posibilidad de transmitir la ejecución en directo. La propuesta ha recibido críticas de familiares de víctimas y dirigentes religiosos, que cuestionan convertir la muerte de un condenado en un espectáculo público.
La idea también ha provocado interrogantes sobre el propósito de la transmisión y sus consecuencias para las familias afectadas. La posibilidad de difundir las imágenes añade una dimensión distinta a un caso que ya dejó una profunda huella en la institución militar.
Hasan fue condenado por los asesinatos y los intentos de asesinato cometidos en Fort Hood. La ejecución prevista es la consecuencia de esa sentencia, no una decisión tomada únicamente por la indignación pública.
Si se cumple la fecha anunciada, el hombre que mató a 13 personas en una base militar estadounidense será fusilado el 3 de diciembre de 2026. Su caso quedará como uno de los episodios más oscuros de violencia dentro de las fuerzas armadas de Estados Unidos.