Panamá

El trabajo para preservar nuestros monumentos Julieta de Arango

El trabajo para preservar nuestros monumentos Julieta de Arango

lunes 12 de agosto de 2019 - 12:13 a.m.
Adelita Coriat
acoriat@laestrella.com.pa

Es una de las personas que se dedicó a recabar fondos para preservar los monumentos

Están a simple vista, pero pocos entienden sobre su conservación. Julieta De Arango es una de las personas que se dedicó a recabar fondos para preservar los monumentos de Panamá Viejo y efectuar excavaciones que hoy cuentan la historia de nuestra ciudad en el marco de los 500 años de fundación.

¿Cuántas osamentas han encontrado?

En Catedral me parece que el número llegó a 800 o 900, pero nosotros hemos encontrado en otras excavaciones.

¿Además de eso?

Hemos encontrado cantidades de piezas y hemos podido entender mejor las estructuras de Panamá Viejo. Por ejemplo, ahora mismo estamos con el convento de Santo Domingo tratando de entenderlo mejor. Sabemos que debe haber un aljibe que estamos buscando, pero también estamos tratando de entender dónde eran las dependencias de los monjes, dónde pudo estar el patio, la iglesia, el lugar de reuniones.

¿Cuánto tarda hacer ese trabajo?

Mucho tiempo. Tarda años porque como Panamá es tan lluvioso nosotros solo podemos excavar en la época seca entre diciembre y abril. A partir de mayo es muy difícil por las condiciones.

¿Cómo se preservan las excavaciones en cada temporada?

Les ponemos una malla geotextil y luego con arena y con tierra. De esa manera también, digamos que el día de mañana ninguno de nosotros está ahí, quien excave sabe que ahí hubo una excavación anterior y como todo está documentado, se tiene registro de todo. Cuando nosotros asumimos el sitio nos dimos cuenta de que habían habido otras intervenciones pero no encontramos documentos, así que nosotros hemos decidido dejar un lenguaje común en las excavaciones de manera que el día que el Patronato no esté, se pueda tener record de lo actuado.

No estoy segura que el aporte del Patronato se valore con la dimensión que merece…

Creo que la gente no se da cuenta porque el trabajo de excavación arqueológica y preservación de monumentos pasa desapercibido. Hay gente que no recuerda que la vía Cincuentenario estuvo ahí hasta el 2014. A mi costó 20 años de subir y bajar escaleras ese cambio, pero hay gente que no recuerda. Cuando comenzaron los trabajos salieron hasta caballos muertos. Pero no solo hemos hecho eso, sino también un museo de primer mundo en donde toda esa información que hay del sitio se puede tener.

¿Con cuánto dinero funciona el Patronato?

Nosotros recibimos un subsidio del Estado que asciende a medio millón de balboas. Y manejamos un presupuesto de $2 millones, o $2.2 millones. Hay otra parte que es de medio millón que se nos ha dado producto del señoriaje de una producción de monedas, y el resto de diferencia que necesitamos para operar se consigue de donaciones de amigos o fondos de auto gestión que vienen del producto del cobro de las entradas. Por eso se cobra la entrada al sitio, porque ese dinero se invierte en el manejo del museo, en las excavaciones, pero teniendo en cuenta que los panameños deben ser los primeros usuarios, el fin de semana tenemos precios de $5 para nacionales y residentes y una vez al mes es gratis y hay actividades. De hecho el 18 de agosto, en el marco de la jornada de puertas abiertas y los 500 años, se presenta la feria artesanal de Panamá Viejo a las instalaciones.

¿Es fácil conseguir las donaciones?

Al principio no era tan fácil pero hoy tenemos a Banistmo que tiene ya 6 años patrocinando un proyecto educativo que busca generar ese sentido de pertenencia tanto a niños y lo están logrando muy bien. Se han podido traer a más de 20 mil niños al sitio. También tenemos a Argos cuyo símbolo es la torre y ella financia el mantenimiento de la torre.

¿Cuándo empezó su labor en el Patronato, existía esa comprensión sobre la importancia de rescatar nuestros monumentos históricos?

No la había. Fue un trabajo titánico, tenaz, de convencimiento de la población y las empresas que participaron en esto. Los que sí estaban convencidos desde el principio, fueron las dos instituciones que nos acompañaron, el Instituto Nacional de Cultura y la hoy Autoridad de Turismo de Panamá. Además del Club Kiwanis que asumió el reto junto con Banistmo. En realidad esa fue la primera experiencia que se tuvo en este país en la que la empresa privada y el gobierno se unieron para gestionar un patrimonio nacional. El poco convencimiento de la población llegó al punto en que Ricaurte Martínez, director general del Inac en ese entonces, recibió fuertes críticas por haber permitido que un patrimonio nacional estuviese en manos de un grupo privado. Hoy la gente reconoce el trabajo que se ha hecho, que ha tenido un norte, eso ha sido uno de los éxitos del patronato. Hemos trabajado en base a un plan maestro que se licita en el gobierno de Pérez Balladares y se ha ido ejecutando durante los 25 años independientemente de quién haya asumido la presidencia del patronato. Se tuvo la visión de transformar este sitio que a lo largo del siglo XX fue manejado por una diversidad de instituciones en distintos conceptos desde parques y monumentos, pero nosotros definimos que este era un sitio arqueológico que había que transformarlo en eso.

¿Cómo afrontaron el reto?

Lo primero que definimos es que si íbamos a asumir el reto teníamos que marcar la diferencia. No podíamos ser una organización más. Teníamos que trabajar con rendición de cuentas, pero sobre todo que la gente viera que la visión del sitio se cambiaba. En ese sentido lo primero que hicimos fue demoler la plaza moderna que había en la catedral, en la que uno podía llegar con el auto directamente y estacionarse frente a la torre. Eso tenía bancas y flores. Eso lo eliminamos y empezaron las primeras excavaciones arqueológicas y le gustó mucho a la gente. Al principio tuvimos que eliminar el escudo del cabildo, un mapa de Panamá con flores, pero cuando empezaron a salir los primeros hallazgos, cuando se encuentra uno de la época prehispánica lo llamamos la señora porque es una mujer muy alta que estaba enterrada con los cráneos de 9 varones a manera de ofrenda. Tenía un collar de concha de espóndilos lo que nos hace pensar que era una mujer importante. Después se encuentran otros materiales de la vida colonial y empezamos a transformar el sitio.

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La visita del Rey estuvo muy bien, es muy amigable estaba muy interesado en conocer la historia de la ciudad, muy impresionado con la preservación que tenían las ruinas'.
 

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