Panamá

Trabajadoras sexuales, entre el hambre y el desalojo

Trabajadoras sexuales, entre el hambre y el desalojo

lunes 11 de mayo de 2020 - 10:03 a.m.
Leadimiro González C.
lgonzalez@elsiglo.com.pa

Bares y prostíbulos cerrados por pandemia.  Ella piden ayuda al Gobierno y que se regule el oficio más antiguo del mundo

El coronavirus dejó sin trabajo a Gladys Murillo, quien se dedica de forma independiente a uno de los oficios más antiguo del mundo.

Desde que este virus arribó a Panamá en marzo pasado, los bares  y casas de citas cerraron sus puertas  y muchas trabajadoras sexuales quedaron  como barco a la deriva.

“Todas  nos quedamos  sin trabajo,  los bares y casas de citas cerraron y es preocupante , pues  tenemos entendido que son los últimos en abrir y el Estado no está haciendo ni un plan para nosotras, ni siquiera nos tiene en cuenta”, dice Gladys, quien al igual que sus compañeras  se mantiene confinada en su casa, desde que el gobierno decretó la cuarentena desde  hace un mes y 18  días para disminuir el contagio del virus.

Aunque hay panameños que aún  van  a sus trabajos  y otros aplican  el  teletrabajo desde sus casas,  Gladys  no puede hacer lo  mismo, pues su oficio no se lo permite, porque requiere contacto físico y  eso no está permitido por ahora.

A falta de entrada económica debido a la cuaretena, Gladys confiesa  que está recibiendo  ayuda  familiar.

“Soy una madre soltera,  el papá de mi hija,  como muchos,  es un irresponsable y  no aporta en nada”, se lamenta.

Gladys agrega que  muchas de sus compañeras, al quedar  sin empleo, fueron apoyadas por sus   familiares, pero otras no cuentan  con esa  ayuda ni la  del Estado.
La mayoría de ellas  trabajan en lugares cerrados y en Panamá se considera  trabajadoras sexuales  a las mujeres  que laboran como  saloneras,  ficheras  en algún bar, dice Gladys, quien  considera discriminatorio esa situación, mientras los  hombres  no corren con esa misma suerte.

“Con el eslogan “quédate en casa” no hemos podido llegar a esos lugares. No sabemos  si las compañeras permanecen en sus cuartos de alquiler y  quisiéramos tener la oportunidad de un salvo conducto para saber cómo se encuentran todas, pero la situación no nos deja y aprovechamos este espacio para pedir que se escuche nuestra voz y que nos tomen en serio”, dice Gladys vía telefónica a El Siglo.

Gladys, quien también pertenece el movimiento Mujeres con Dignidad y Derechos de Panamá(MDDP),  desconoce cuántas mujeres se dedican a la prostitución en Panamá, pero opina que ahora eso no es lo más importante, porque se trata de seres humanos y tienen las mismas necesidades y los mismos derechos  que no se les está respetando.

Debido a la pandemia muchas de estas trabajadoras sexuales quedaron sin alimento y dinero para pagar sus necesidades básicas como alimentos y alquileres.

“La  mayoría  somos el sustento del hogar y estamos padeciendo de tantas necesidades, pero dentro de todo pensamos en las compañeras extranjeras,  quienes  gracias a su trabajo mantenían su familia, sus hijos, a quienes  dejaron en sus países.  Para ellas es  doblemente difícil pensar en los suyos y no poder hacer nada ni por nosotras mismas”, comenta la entrevistada.

Ante esta situación llena de incertidumbre, Gladys, a nombre de todas las trabajadoras sexuales, pidió  que se les tomen en cuenta porque son cabezas del hogar y están sufriendo  con la pandemia que tiene en vilo a la humanidad.

“Pedimos nos den la oportunidad  como dirigente de contar con un salvo conducto para ir y ver la cotización de nuestras compañeras y   así  brindarles las respectivas  ayudas ”.
También solicitó que el trabajo que ellas realizan  sean reguladas  porque “ tal vez,  si lo hubiesen regulado,  hoy tuviéramos más herramientas para enfrentar esta pandemia”.

¿Video llamadas?

A diferencia de otros países, como España, donde las prostitutas, ante esta crisis  se han reinventado con videollamadas  a través del uso de la tecnología como whatsapp para buscar clientes, Gladys dice  que  eso no es seguro.

“No lo veo como algo seguro y  depende de la creatividad, pero en lo personal,  creo que en Panamá no es rentable”.

Irina Ceballos, quien también forma parte de la organización Mujeres con Dignidad y Derechos de Panamá(MDDP),  dice que este movimiento nació   el 10 de junio del 2009 gracias a la trabajadora sexual   Dulce Ana, luego que varias de sus compañeras sufrieran    detenciones arbitrarias por parte de la policía.

 “Decidimos reunirnos y crear la organizacion de trabajadores sexuales para trabajadoras sexuales,  ya que todo ciudadano  tiene derecho al libre tránsito y ese derecho no los violaban por no estar regulado”, cuenta Ceballos.

La organización MDDP, según sus dirigentes,  tiene una junta directiva de 5  miembros, más  10 que   acompañan  día a día a  la organización en diversas   actividades que realizan.
“Ahora  el peligro que enfrentamos no son los policías, sino el hambre y el desalojo”, comenta Gladys, quien agrega que el trabajo sexual  también es una forma de ganarse la vida y llevar de forma honrada el sustento a sus hogares.

Gladys y Ceballos esperan que la situación  que atraviesan en estos momentos  se mejore y pueda regresar a la normalidad

“ Este es el trabajo más viejo del mundo  y no creo que desaparezca. Para  eso estamos trabajando, para que las que vengan no sufran,  como sufrimos hoy  por falta de regulación de nuestro oficio”.


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