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‘Soy una guerrera’

‘Soy una guerrera’
María Fajardo

“Como mujer me siento realizada, ya que mi discapacidad no ha sido un obstáculo para que yo pueda ser, primeramente mujer, esposa, madre y profesional”, señalá.

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lunes 16 de abril de 2018 - 8:50 a.m.
María Fajardo
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Nació con una deformación en la columna y quedó en silla de ruedas antes de culminar el bachillerato

Milagros Pérez dice que ser mujer y padecer una discapacidad es algo muy discriminatorio. “No poder caminar y ser morena como yo, es como subir una montaña en una silla de rueda”. Pero esta veragüense se convirtió en “guerrera” para torcer el destino. Lo logró, y nos cuenta su historia.

Milagros, de 47 años, nació con una malformación congénita llamada “mielomeningocele” (un defecto en que la columna vertebral y el conducto raquídeo no se cierran antes del nacimiento). A los tres meses de nacida fue operada, sin embargo, sus piernas quedaron afectadas “tenía pies equinovaros” (pie torcido o invertido hacia dentro o hacia abajo), logró caminar a los cinco años. A esa edad, ingresó al IPHE por los estudios iniciales. Luego se matriculó en la escuela regular.

Cuenta que a los cinco años, cuando las niñas pequeñas juegan con sus muñecas, ella empezó su lucha por la igualdad.

“Cojeando me iba a la escuela, en el salón los chicos se burlaban de mí y yo lloraba, pero al día siguiente volvía, así logré graduarme de sexto grado”.

A los 13 años sus piernas empiezan a fallar: presentaban dificultad para mantenerla en pie y es aquí donde los análisis médicos advierten de una siguiente operación, a la cual Milagros se oponía, pues a su edad ya tenía sueños y tal vez algún enamorado, sin embargo, su realidad la llevó a aceptar la intervención quirúrgica.

En ese entonces cursaba el quinto año de estudios secundarios, los cuales fueron suspendidos tras la cirugía que la dejó en una silla de rueda. La intervención quirúrgica la inhabilitó de la cintura para bajo. Se sumergió en un encierro. Tenía 17 años.

“No fui la misma después de ese resultado. Con el apoyo de mi familia logré salir de mi encierro y tomé la decisión de terminar los estudios. Como éramos humildes pedimos una beca al Club 20-30 que me permitió terminar mi de sexto año y con terapia física empecé nuevamente mi lucha”, relata. 

Se graduó de bachiller y emprendió la búsqueda de un empleo para continuar en la universidad. En esta búsqueda tuvo muchos obstáculos. “A los que tenemos alguna discapacidad, casi siempre, nos miran como bichos raros". Me entrevistaban pero nunca me llamaban para darme el puesto. Por suerte  siempre tuve gente que me decía ‘tú puedes’, ‘sigue aplicando’ y fue así como logré mi primer trabajo: cajera en un supermercado”.

Era una trabajadora que también asistía a la Universidad, donde las cosas no fueron color de rosa. “En ese entonces se hablaba de integración más que de inclusión en el ámbito educativo. Los estudiantes con discapacidad tenían que saltar muchas barreras”, comenta.

En el ámbito profesional, Milagros logró diplomas que la acreditan licenciada en Administración Pública, en Trabajo Social y en Docencia Superior.

Los estudios logrados le permitieron dictar clases en una universidad en lenguaje de señas y entrar como funcionaria en la Secretaria Nacional de Discapacidad (SENADIS), logrando llegar a ser directora regional de esta institución en donde lleva 10 años donde continúa su lucha por los derechos de las personas con discapacidad.

Trabajadora, madre y esposa

“Como mujer me siento realizada, ya que mi discapacidad no ha sido un obstáculo para que yo pueda ser, primeramente mujer, esposa, madre y profesional”.

Como mujer y esposa atiendo a mi hijo y a mi esposo, soy ama de casa y hago todos los quehaceres del hogar, es así como he logrado tener una familia.

Y como profesional lo que me llena de satisfacción es poder ser una ejemplo para el resto de las personas, de que podemos lograr hacer realidad nuestras metas, a pesar de cualquier discapacidad que tengamos, no hay que poner atención a las burlas, “hay que ser fuerte y valiente para seguir adelante”.

La situación de la mujer en el ámbito laboral no debe ser un problema cuando se fundamenta en la capacidad intelectual, ya que el ser humano por igual nace con habilidades innatas que lo hacen competente de desarrollar actividades en todos los ámbitos.

Concluye que la mujer es capaz de desarrollarse en el ámbito laboral siempre y cuando se le dé esa oportunidad, “hay que romper los estereotipos que le permitan equidad e igualdad en su entorno”.

Recomienda darse el valor como persona y como mujer hay que alzar la voz y recordar que tenemos derechos que nos permiten educarnos, trabajar y ser proactivas en la sociedad”.

Sudor, progreso y ejemplo

 

Cedida

Denia Santos, ingeniera

Para la ingeniera Denia Santos, Milagros es una persona que ha sabido enfrentarse a la vida con mucha valentía. “Se ha educado; la discapacidad no la ha limitado y ha progresado como mujer y como profesional”. Recomienda darse el valor como persona y como mujer hay que alzar la voz y recordar que tenemos derechos que nos permiten educarnos, trabajar y ser proactivas en la sociedad”.

Agrega que es un ejemplo de admirar. “Muchas veces nos quejamos, pero nunca nos detenemos a pensar en estas personas que luchan y logran avanzar”.

“Milagros es una mujer emprendedora que no se ha limitado y que transmite muchas ganas de seguir adelante, es un ejemplo de superación”.

Cedida

Rafael Rosas, Educador

Rafael Rosas, educador para niños que padecen alguna discapacidad, fue estudiante de Milagros en la universidad.

“Siempre demostró ser una persona responsable, trabajadora y luchadora. “Desde su silla de rueda se esfuerza y trabaja para beneficio de aquellas personas que tienen alguna discapacidad, para que sean insertados en la sociedad con todos los derechos de los demás”.  


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