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Panamá

La salud menstrual, un derecho relegado

La salud menstrual, un derecho relegado
infografía/ Jean Barría

Voluntarias de organizaciones sin fines de lucro combaten la pobreza menstrual en varios puntos del país.

viernes 7 de julio de 2023 - 5:54 p.m.
María Victoria Echeverría
mecheverria@elsiglo.com.pa

En algunos puntos del país las niñas no tienen acceso a productos de higiene menstrual. En otros falta educación sobre cómo gestionarla. Son obstáculos para que las mujeres menstrúen de una forma digna

Los precios actuales de los productos de higiene menstrual los han convertido en artículos de lujo, casi inaccesibles para mujeres y niñas en situación de pobreza.

"Las toallas femeninas en los comercios de Panamá pueden ir entre los $1.50 a $5.00, costos que para mujeres de escasos recursos son excesivos y que las llevan durante su menstruación a elegir entre la comida de un día o un paquete de toallas sanitarias. Una difícil elección que al final termina ganando la alimentación porque de esta también depende el bienestar de su familia. En este caso ellas prefieren colocarse trapos, papeles o esponjas, exponiendo de esta manera su salud íntima, por irritación o infecciones vaginales", expone Paula Villaseñor, directora de Comunicación Corporativa de P&G Centroamérica.

Lo señalado por Villaseñor es un claro ejemplo de las consecuencias de la pobreza menstrual, un término desconocido por el 72% de la población pero que va más allá de problemas de salud porque también incide en la deserción escolar.

"Se estima que 1 de cada 10 niñas en Centroamérica faltan a clases debido a que no cuentan con productos de higiene menstrual. Por ejemplo, en Panamá, no hay que salir de la ciudad para constatar que cientos de ellas no pueden acceder a estos artículos, que deben ser considerados de primera necesidad", indica la experta.

Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) el 95% de las niñas y adolescentes sienten incomodidad de asistir a la escuela durante su periodo. Se estima que una de cada tres pierde entre dos y cuatro días escolares cada mes. Una situación que les impide romper la barrera de la desigualdad, tener posibilidades de ser profesionales y desarrollar sus capacidades sociales.

La ejecutiva añade que muchos piensan que esto solo se da en las comarcas o en el interior, pero la realidad es otra. "Hemos visto como en sectores de Chilibre las jóvenes no pueden ni saben cómo gestionar su ciclo menstrual de la manera adecuada porque sus familiares y hasta docentes no les brindan esta información".

Un ejemplo de esto es el testimonio de Carolina Vargas, quien cuenta que al tener su primer periodo a los 11 años no supo que hacer por temor a ser regañada.

"Cuando vi que estaba sucia me asusté e intenté limpiarme, pero no se me quitaba, entonces fui donde mi abuela y ella me dijo que me había picado una culebra, me bañó y me mando a sentarme… yo pensé que no me iba a volver a pasar, pero no fue así. La segunda vez no dije nada, preferí quedarme quieta cuando estaba en mi casa y cuando iba a la escuela no me sentaba para no manchar nada", expresó. 

Esta joven de 19 años confiesa que estuvo cuatro años llevando su menstruación de esta manera. "Cuando salí de la Comarca y llegué acá una compañera de la escuela me dijo que lo que me estaba pasando era normal y me enseñó a usar las toallas sanitarias porque yo no sabía". 

La historia de Vargas no se escapa de la realidad de muchas otras jóvenes que por temor o vergüenza prefieren vivir en silencio este cambio en sus cuerpos.

Con la finalidad de aliviar estas necesidades Villaseñor, en conjunto con United Way Panamá -organización privada sin fines de lucro que promueve el desarrollo de las personas y comunidades en Panamá- desarrolló la campaña “Chica Ayuda Chica”, que a finales del mes de julio donó 21,000 toallas femeninas a estudiantes de dos escuelas en Chilibre y Caimitillo, Panamá Norte. Además, se les enseñó a utilizarlas.

Pero no solamente la falta de dinero e información impactan a esta parte de la población. A esto hay que sumar el desinterés de las autoridades frente a situaciones como la falta de agua potable, instalaciones para el manejo de desechos en centros educativos y baños públicos. La escasez de trabajo termina de golpear a la comunidad.

“Las carencias de las mujeres a veces son pasadas por alto. No solo por la sociedad, también por las autoridades que se hacen de oídos sordos frente a estas limitaciones, lo que al final coloca una barrera social", asegura Claudia Vidal del colectivo Palabras Poderosas.

La activista opina que el Estado mantiene una deuda pendiente con las mujeres porque nunca se toman en cuenta sus necesidades durante una crisis, ya sea climática o sanitaria, como la que se desató en el 2020 producto de la covid-19.

"Cuando se hacen recolectas nunca vemos que piden productos de higiene menstrual, como lo hacen con los pañales para niños, por ejemplo. En las bolsas solidarias que entregó el Gobierno no se incluían tampoco, cuando deberían estar porque muchas (mujeres) quedaron sin empleo y, por ende, sin dinero para poder proveer o proveerse", recalca.

Asimismo, Vidal manifestó la necesidad de que artículos como las toallas y tampones sean libres de impuestos. Con la ayuda de otras voluntarias, ha tratado de combatir la pobreza menstrual junto al equipo de "Palabras Poderosxs”.

El colectivo nacional se dedica a la realización de talleres sobre temas relacionados con el feminismo y a la recolección de toallas sanitarias y papel higiénico para ayudar a las niñas y mujeres que no tienen acceso a estos productos por su situación socioeconómica o porque residen en zonas distantes a locales comerciales en donde puedan encontrarlos. Hasta el momento ha mejorado la vida de 350 niñas y adolescentes, donando más de 2, 500 kits menstruales.



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