Panamá

José Domingo Espinar Aranda (1791-1865)

José Domingo Espinar Aranda (1791-1865)
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viernes 8 de noviembre de 2019 - 12:00 a.m.
Rommel Escarreola Palacios
redaccion@elsiglo.com.pa

Su participación en la vida política y militar fue activa. Su pensamiento político ha transitado desde las filas realistas de España

Uno de los personajes relevantes en la historia panameña es José Domingo Espinar, quien nació en el barrio arrabalero de Santa Ana (Panamá), en el año 1791. Fue el segundo hijo del matrimonio formado por José Enrique Espinar y Josefa Aranda. Se graduó de ingeniero y obtuvo, además, los títulos de médico y cirujano.

Su participación en la vida política y militar fue activa. Su pensamiento político ha transitado desde las filas realistas de España hasta cambiar de bando al ingresar en el ejército de los patriotas argentinos y chilenos liderado por José de San Martín; y luego en los ejércitos peruano y colombiano bajo la jefatura del libertador Simón Bolívar y también se entregó a la defensa de la independencia del Perú. Esta fue la primera fase de liberación de Suramérica de España.

Entre las campañas militares en que participó Espinar están: las batallas y campañas de Junín, en 1824; el segundo sitio de El Callao, en 1825 y 1826; Cuevillas, en 1841; y combatió con Agustín Gamarra en la campaña de Ingavi, en 1841 y 1842, así como la guerra de Huando, dirigida por Alvarado y Arenales. La participación junto al General San Román contra la invasión de los bolivianos en 1843, y, además, combatió en Miranove al lado del General Alvarado.

En el caso de Panamá, José Domingo Espinar comanda el primer movimiento separatista de Nueva Granada, el 26 de septiembre de 1830, aprobado en Cabildo Abierto. Espinar, que era leal a Bolívar, pide que el libertador asuma el liderazgo del Istmo ante la desintegración de la Gran Colombia, el sueño bolivariano de la ‘Patria Grande'.

Sin embargo, la burguesía istmeña lo ataca con saña, ya que lo acusan de promover una revolución de castas. Los liberales Mariano Arosemena, Tomás Herrera y José de Obaldía, y el conservador José de Fábrega lo adversan. Espinar es vilipendiado cuando traslada a José de Fábrega dueño de latifundios, a Veraguas. Mariano Arosemena y José Domingo de Obaldía califican a Espinar, el Benemérito del Perú, como ‘hijo espurio del Istmo', son los enemigos acérrimos como José Vallarino que lo indispone con Bolívar. La aristocracia criolla lo denigra como dictador. La élite nunca simpatizó con Bolívar cuando libera a los esclavos. En Panamá, se cumple ese mandato en la década de 1850. El patriciado reconoce la lealtad de Espinar al prócer de América, por eso lo despreciaron.

La conspiración de la burguesía local tiene éxito, y, en Bogotá, exilian a José Domingo Espinar al Perú. Los enemigos de él lo acusaron de instigar la rebelión de clases entre la gente del arrabal y como acto de desobediencia a las autoridades colombianas. Pero Espinar se negó a entregar la Comandancia General al coronel Carlos Arboleda y al comandante Juan de la Cruz Pérez.

Sufrió un prolongado exilio en Perú, y regresa en 1849, a Panamá cuando se informa de que las autoridades de la Nueva Granada lo iban a distinguir por su trayectoria militar, y ascendido en el escalafón militar a la calidad de General de Brigada. Él vio justo tal acto de remuneración, por los servicios militares prestados por la independencia de América.

Espinar pasó la mayor parte de su vida en Perú. Allí fue reconocido como ciudadano meritorio y militar ejemplar, sobre todo, por su participación en actos independentistas. Recibió la distinción de Benemérito de la Patria en grado heroico y eminente, y fue distinguido, además, con las condecoraciones del Numancia, del Ejército Libertador de Junín, del Sitio, del Callao, de Restauradores y del libertador Bolívar.

Fuera de su participación militar, Espinar como médico atendió epidemias de cólera en Perú (1821) y Panamá (1850). Aunque su acto benéfico en el Perú le fue reconocido. En el país que lo vio nacer no lo pudo hacer dado la persecución de que fue objeto por la élite criolla panameña. También Espinar fue escritor y periodista. El general José Domingo Espinar, fiel a Bolívar y patriota auténtico, retorna a Perú en 1852 y se dedica a la medicina y en intervalos también a la ingeniería en Arica. Su retorno al Perú fue un exilio voluntario, porque no soportaba la postura de la élite de intramuros: sus miradas racistas contra la gente del arrabal.

Espinar representa para la historia de secesión un hombre de firmes principios éticos y fuerza irresistible contra la opresión de clases. Hombre olvidado y segregado de la lista de panameños con ilustración, sufrió la envidia de la elite social.

En carta dirigida a Justo Arosemena, le preguntó cuál era el recuerdo que se tenían de él en Panamá, Arosemena respondió nadie se acuerda de usted. Espinar le respondió: ‘los panameños han perdido la memoria. No volveré más allá'. Murió en Arica (Perú), el 5 de septiembre de 1865. Por eso rescatamos su memoria y sus glorias de militar y de estadista. Hoy le hacemos el reconocimiento en los 116 años de República.

Los enemigos de José Domingo Espinar lo acusaron de instigar la rebelión de clases entre la gente del arrabal y como acto de desobediencia a las autoridades colombianas. Pero Espinar se negó a entregar la Comandancia General al coronel Carlos Arboleda y al comandante Juan de la Cruz Pérez.
 

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