Panamá

Fuertes latidos, un cuarto milagro en la vida de Miguel

Fuertes latidos, un cuarto milagro en la vida de Miguel
Cortesía | El Siglo

Miguel da gracias a Dios por poder compartir con su familia y por su nuevo corazón.

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lunes 19 de febrero de 2018 - 12:00 a.m.
Emilia Zeballos
ezeballos@elsiglo.com.pa

Miguel pasó de ser un ‘moribundo', que pasaba horas en los cuartos de urgencias, a un trabajador como cualquier otro

CIRUGÍA

‘Un milagro para seguir viviendo', así es como Miguel Tejada, de 45 años de edad, quien estuvo al borde la muerte, ve el trasplante de corazón que recibió hace siete meses.

Miguel, quien fue el segundo panameño en recibir un trasplante de corazón en hospitales locales, asegura que en junio del 2017, la vida le volvió a sonreír, pues pasó de ser un hombre moribundo que se pasaba dos veces a la semana en urgencias por problemas de corazón, a estar activo.

La esperanza de un nuevo corazón, del que expertos le hablaron a inicios de 2015 y era un sueño lejano, tocó las puertas de su hogar el 14 de junio del año pasado y cuenta que a su vida le trajo felicidad.

Esta fue su oportunidad para compartir más con sus dos hijos, Miguel, de 24 años, y Ariadna, de 16, y su esposa Daysi Herrera, con quien está felizmente casado desde hace 26 años.

Recibí la llamada ese 14, a las 12:00 del mediodía. ‘Hay un donante', me dijeron. ‘Me llegaron sentimientos encontrados. Alegría, tristeza porque mi felicidad era el sufrimiento de otros y miedo, pues el riesgo estaba latente', expresó.

Según Miguel, los doctores te dicen que deben ‘estar preparados', pues esa llamada algún día se va a dar. Pero confesó que nadie está preparado para eso.

Este hombre, quien es ingeniero en sistemas, entró a la sala de operaciones a las 8:00 de la noche del mismo día y, por más de 2 horas y 50 minutos, cerca de 40 personas entre especialistas y enfermeros hicieron su mejor trabajo, pues el trasplante fue exitoso.

‘Pensé que al despertar iba a estar lleno de aparatos y con dolor, pero no, cuando abrí mis ojos, el 15 de junio, sentí que mi cuerpo se llenaba de una energía, que hace años no sentía, mi nuevo corazón latía correctamente y no al 15% o 18% como antes', manifestó el paciente.

‘Fue una sensación que no puedo expresar que dejaba a un lado el dolor que sentía tras la operación', dijo. Ocho horas después, cuenta Miguel, que el doctor le dijo vamos a pararnos y él respondió ‘usted me está vacilando'. Pero me levante, no sentí el malestar y tuve la fuerza para hacerlo. ‘Fue gratificante, gracias a Dios', señaló.

Nueva vida

El calvario que padecía Miguel trasel infarto, por el que pasó el 6 de diciembre de 2014, fue superado.

Aseguró que gracias a Dios ese día llegó con vida a una sala de urgencias de un hospital, ese fue el primer milagro, pero su corazón al no recibir la atención en menos de 10 horas, sufrió daños, que le pasaron factura.

Contó que lo atendieron y que arruinó el día de las madres a su esposa y a su madre, porque el 8 de diciembre los doctores dieron la noticia de que no iba a sobrevivir.

Pero, apareció su segundo milagro y, al siguiente día, amaneció con fuerzas para seguir en la lucha y evolucionó, por lo que fue sometido a una intervención para colocarle un cateterismo. El 23 de diciembre de 2014, fue dado de alta.

Con su corazón en funciones entre un 15% y 18% afectó sus otros órganos, como el hígado y riñones al llenárseles de líquidos. Los dolores eran fuertes y me enviaban cada dos días al hospital, pues mi corazón cada se deterioraba y se agrandó más de lo normal, expresó.

Estas afectaciones hicieron que Miguel, quien padecía de una cardiopatía dilatada o falla cardíaca terminal, buscara otra opción y, en ese tiempo, solo estaba el marcapaso, resincronizador y desfibrilador o un trasplante en el extranjero, esto último no era opción por su alto costo.

Este panameño volvió a la sala de operaciones en busca de otra esperanza, pero esta se esfumó, pues de los tres cables del marcapaso los expertos, entre ellos el cirujano cardiovascular Miguel García, solo pudieron colocarle dos.

Pero esta falla no se convirtió en una decepción sino en otra oportunidad o, como lo llama Miguel, su tercer milagro, porque lo llevó a las manos del cirujano García, quien es uno de los especialistas que luchaba para que en Panamá se realizara en algún momento el primer trasplante de corazón.

Al principio, cuando el especialista García me habló del trasplante en Panamá, no lo creía porque se tenían cuatro años y nada que se concretaba, pero me anoté a la lista de espera para recibir un corazón. Comencé a ser tratado por expertos para que mi cuerpo estuviera listo para este proceso una vez apareciera el donante.

Lo que parecía algo lejano para este paciente llegó el 14 de junio de 2017: su cuarto milagro, y con él, su nuevo corazón.

$97

mil es la inversión en este procedimiento y los cuidados post-operatorios.


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