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Panamá

La familia Morales no olvida los carnavales de 1929

La familia Morales no olvida los carnavales de 1929

lunes 12 de febrero de 2024 - 9:45 a.m.
René Hernández González
rehernandez19@gmail.com

Aunque suene a broma no extrañen que los quirófanos de la sala de maternidad se abarroten para noviembre

Aunque parezca mentira, conocí, hace años, a una dama a quien sus padres la inscribieron con el nombre de comparsa. De niña no sabía el porqué de esa decisión, pero con el tiempo comprendió. Ella nació en noviembre y de ese mes a la fecha de los carnavales hay los nueve que son los necesarios para el periodo de embarazo. Aunque suene a broma no extrañen que los quirófanos de la sala de maternidad se abarroten para noviembre. Y es que el desenfreno y la sexualidad sin control se apoderan de la humanidad para estas fechas. Y el desahogo es mayor por la cuarentena de la pandemia, por los cierres y manifestaciones de calles y por las condiciones precarias de la nación. A pesar de las situaciones del momento nunca me cansaré de aconsejar a mis seguidores. La vida no comienza, ni termina con los carnavales. Hay todo un mundo por delante que nos espera. Habrá los que dirán… “¡lo ´gozao´ y lo ´bailao´ nadie me lo quita!” Espero que esas enfermades que acechan a la humanidad no agüen esa frase con el tiempo. 

Hace poco leí una investigación que hizo el autor del libro “Voces de la Historia.” ¡Sí, hablamos del ingeniero Juan Cardona Conte! Él nos regala un recuento triste de lo que ocurrió durante los carnavales de 1929. Para ese tiempo hubo un accidente de tránsito que le costó la vida a ese ilustre ciudadano Eusebio A. Morales. Por la emotividad y el interés quiero compartirlo con ustedes.

“El viernes 8 de febrero de 1929, justo un día antes del inicio de los carnavales de 1929, se anunciaba el fallecimiento del Dr. Eusebio A. Morales, connotado político y abogado con una brillante participación en la historia nacional. Su deceso dejó consternado a los panameños cuando se preparaban para celebrar los carnavales. 

El Dr. Morales, nació en Sincelejo, Colombia el 5 de febrero de 1865, tenía 64 años. Además de abogado, fue secretario de Estado en diferentes carteras, diputado, embajador en Estados Unidos, líder en la guerra de los Mil Días y fue actor clave en el movimiento de independencia de 1903.

De acuerdo con las noticias de la Estrella de Panamá, El Panamá América y el Diario de Panamá publicados el 9 y 10 de febrero de 1929, el Dr. Morales viajaba a Santiago de Veraguas atendiendo invitación de su viejo amigo el Dr. Milcíades Rodríguez. El Dr. Morales se encontraba de luto debido al fallecimiento de su hija Josefina Morales y buscaba alejarse del bullicio de los Carnavales capitalino que se iniciaban ese fin de semana. 

Así, la tarde del viernes 8 de febrero de 1929, el Dr. Morales partió en dos automóviles. En uno iba el Dr. Morales en compañía del Dr. Milcíades Rodriguez y el conductor llamado Francisco Quiel. Detrás, en otro carro, viajaban sus hijos, el Dr. Ricardo Morales y Juan R. Morales, y su yerno, Rafael Benítez. 

Luego de abordar el Ferry para cruzar el canal (entonces no existía el actual puente De Las Américas), los dos vehículos tomaron el camino rumbo al interior. En esos tiempos, eran carreteras de tierra y polvorientas en esos días de verano. En un punto del camino entre Culebra y Emperador (antes de llegar a Arraiján), un carro que viajaba delante de ellos levantaba una gran polvareda, por lo que el Dr. Morales le pidió a su conductor que se lo pasara. 

El conductor del auto del Dr. Morales le pitó al auto de adelante para que les diera paso, lo que así hizo. La tragedia sobrevino cuando al intentar rebasar ambos autos colisionaron lateralmente causando que el vehículo del Dr. Morales se saliera del carril y chocara con un poste del telégrafo y se volcara.  

Sus hijos, que venían en el auto de atrás, al ver la gravedad del accidente corrieron en su auxilio. Se encontraron que el Dr. Milcíades Rodríguez tenía heridas leves, pero el Dr. Morales estaba seriamente lesionado y atrapado en el auto. Al lograr sacarlo, al Dr. Morales se le escuchó exclamar “es horrible” en medio de terribles dolores. 

De inmediato fue llevado por sus hijos al dispensario de Pedro Miguel donde llamaron una ambulancia para trasladarlo al Hospital Panamá. A las 8:20 de la noche fue recibido por el Dr. Herrick, gran cirujano y fundador del Hospital Panamá. El Dr. Morales tenía heridas mortales. Había sufrido fractura de la pierna derecha en cinco partes, golpes en el pecho, la cabeza y hemorragias internas. 

A pesar de las atenciones médicas, a las 9:30 de la noche falleció el Dr. Morales en compañía de sus familiares. La noticia corrió a gran velocidad por toda la ciudad que se preparaba para empezar los carnavales al día siguiente. 

Los alrededores del Hospital Panamá, ubicado donde hoy está el Municipio de Panamá en el edificio Hatillo, estaban llenos de autos y gran multitud de personas. Entre la concurrencia se encontraba personalidades políticas y miembros del Gobierno. 

El presidente de la República, Florencio Harmodio Arosemena, ordenó de inmediato que se arreglara la Capilla Ardiente del Salón Amarillo de la Presidencia y que una escolta de la Policía Nacional hiciera guardia al cadáver hasta la hora del entierro. 

Los conductores de ambos carros fueron detenidos en la Zona del Canal por ser en esa jurisdicción donde ocurrió la tragedia. El conductor del auto de Morales se le acusó de homicidio involuntario y se le impuso una fianza de B/. 1,000 que no pudo pagar. Desconocemos el resultado del juicio.

La Reina del Carnaval 1929, Victoria Fábrega, suspendió todos los actos festivos del sábado para acogerse al duelo nacional. Las fiestas se aplazaron para el domingo 10 de febrero. Así, el sábado 9 de febrero, se organizó un desfile fúnebre que partió de la Presidencia a las 4:30 de la tarde hacia el cementerio Amador. 

En las calles y las aceras se agolpaban miles de personas que rendían tributo a la memoria del Dr. Morales. En nombre del Gobierno Nacional pronunció un discurso don Adriano Robles, secretario de Gobierno y Justicia. Los Carnavales de 1929, a pesar de la tragedia, fueron celebrados con gran entusiasmo. 

El domingo 10 de febrero se dio a coronación de la Reina del Carnaval del Encanto, Victoria Fábrega, en el Teatro Nacional. Hubo desfiles por la Avenida Central, “batallas” de confetis y bailes populares en los parques de la Independencia, Santa Ana y Lesseps (actual sede del Palacio Legislativo).

Este artículo ofrece una mirada introspectiva a un accidente automovilístico ocurrido en tiempos de Carnavales y que, a pesar de haber sido olvidado por muchos, dejó una huella significativa en la historia de nuestra nación. El Dr. Morales estaba formando un partido político y queda la interrogante de cuál hubiera sido la historia política de Panamá si el Dr. Morales no hubiera muerto.”



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