Panamá

La educación en Panamá la Vieja

La educación en Panamá la Vieja

miércoles 21 de agosto de 2019 - 12:00 a.m.
Rommel Escarreola Palacios
redaccion@elsiglo.com.pa

La misión de los curas la realizaron en tierra húmeda con casas de madera y pencas. En el siglo XVII

El recuerdo de Panamá La Vieja que se tiene es un perfil de una ciudad mercantil. Un buen resumen parecerá hoy, inusual aceptar la creencia de que existió una formación educativa y cultural. Empezamos la explicación con la labor de las órdenes religiosas, quienes fueron las que asumieron durante el periodo de colonización y conquista el rol educativo. La educación colonial fue ante todo impartida por los curas misioneros. La misión era de doctrineros orientada en la enseñanza de la religión católica y la conversión del indígena. En condiciones precarias evangelizaron y lo demuestra cuando el Mateo Rosas de Oquendo, al arribar a tierra firme, escribió: ‘Al fin llegué a Panamá' ‘Los diablos de Banca', tanto que, por no tenerla era mi cama unas tablas'.

La misión de los curas la realizaron en tierra húmeda con casas de madera y pencas. En el siglo XVII, se contaba con conventos dirigidos por religiosos y de monjas. Los maestros eran algunos peninsulares y religiosos. En la descripción de Panamá de 1607, existía un maestro que enseñaba a ‘leer y escribir' y, según Rodrigo Miró, la ciudad le pagaba casa y salario. La dificultad de reconstruir la educación de Panamá La Vieja, reside en la falta de documentación. Superada esta excusa agregó que en 1621, al producirse un terremoto muere el Oidor (juez), Juan de Santa Cruz, al derrumbarse su casa. El incidente provocó que la población reaccionara por oraciones y mortificaciones. Así lo explica Juan Requejo Salcedo: ‘para amasar su ira, y en esta suspensión y silencio pasó lunes y martes todo el día hasta que en la noche se juntaron todos los niños de las escuelas… ‘y quince días que la fuerza de los temblores duraron, ninguna noche dejaron los niños de las escuelas de hacer procesiones'.

Lo cierto es que la educación de niños fue lenta y, en el caso de los estudios universitarios, Panamá La Vieja careció de este impulso educativo. Los acontecimientos avanzaron en la azarosa vida de la ciudad. Y con ello, se dieron experiencias doctrinales fuera de la ciudad tal es el caso de 1622 de la Relación de Fray Adrián de Santo Tomás, de la orden de los Dominicos en la región del Guaimíes. Llevó una labor de catequización y estableció una escuela y en la interesante descripción nos dice: 'Mándales el Padre que le hicieran lista de los niños que tenían de doce años abajo, con conocimientos bastantes para enseñarles a leer y rezar; se halló 200, a quienes de mano hizo cartilla, y como el sustento era bastante para muchos hicieron un colegio de 24, que recogió de ellos, atendían a su enseñanza y haciendo uno de los niños mismos rector'. El proyecto fracasó por los Encomenderos quienes impusieron su voluntad para que se acabara la obra y utilizar la mano de obra de los indios esclavos. Otro ejemplo educativo en las montañas, lo ejecutó Fray Antonio de la Rocha.

Antonio de la Rocha, en su descripción, hace énfasis en el rechazo de los indios con los Encomenderos, esto se debía a que deseaban ser personas ‘libres y tratados como personas principales'. Agregó a los padres de la Compañía de Jesús arribaron a Panamá La Vieja en 1575. Luego se dedicaron a dirigir una escuela que por falta de recursos fue clausurada. Observando la crisis los criollos del Cabildo propusieron las clases de gramática que se formalizó por limosnas de los vecinos. La experiencia resultó favorable y se erigió otro colegio de niños con ‘pláticas espirituales'.

El ataque de Henry Morgan desarticuló la educación y cabe mencionar la labor de los Agustinos Recoletos, pues gracias a Fray Antonio de Carvajal fundó el colegio de San Agustín. Al llegar a 1612, contaba con doce alumnos. Sufrió una gran baja con el incendio de 1644. Otras órdenes se dedicaron a la enseñanza en el caso de los Dominicos y la orden de la Merced ejercitó su esfuerzo en favor de la enseñanza y en lo que ellos, denominaban la salvación de las almas.

La fundación de la Universidad de San Javier fue obra de Francisco Javier de Luna Victoria y Castro. Se erigió en la nueva ciudad, fundada en 1673, por Fernández de Córdoba después que el pirata Morgan atacara la ciudad. Pero la ciudad se enfrentó a la peor crisis económica y al bloqueo pirático y el cierre de las Ferias de Portobelo. La universidad fue financiada por las rentas de las casas de Francisco Javier. Siguiendo los lineamientos de la Bula del Papa Pío IV, que determinaba la fundación de universidades. Egresaron Sebastián López Ruiz, naturalista, y Manuel Josep de Ayala, considerado el más grande jurista indiano. Lamentablemente Carlos III persiguió a los Jesuitas clausuró sus universidades y, en Panamá, fueron encadenados y sacados del país. Las ruinas de la Universidad de San Javier se encuentran altivas en el antiguo barrio de San Felipe.


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