Panamá

Ser distintos no implica que no pueda haber un entendimiento

Ser distintos no implica que no pueda haber un entendimiento

lunes 28 de enero de 2019 - 12:13 a.m.
Adelita Coriat
acoriat@laestrella.com.pa

El rabino Gustavo Kreselnik explica cómo nació la idea de alojar a 50 peregrinos polacos en la sinagoga

ENTREVISTA

Los abuelos del rabino de la sinagoga Kol Shearit en Panamá migraron de Polonia a Argentina el siglo pasado cuando las relaciones con los judíos en Europa estaban a punto de desencadenar la gran masacre del holoscausto. El rabino se ha avocado a que prospere un diálogo interreligioso, uno que no implica necesariamente un sincretismo, sino que haya tolerancia entre las religiones para poder lograr la paz.

¿Cómo nació la idea de alojar a 50 peregrinos en la sinagoga?

Esto fue consecuencia de un trabajo que venimos realizando con nuestros vecinos de la parroquia San Lucas. Hace varios años nació una amistad con el padre Miguel Ángel Sia Ruíz, que ya lo trasladaron, pero tuvimos mucha conexión y eso se fue trasladando a hacer cosas en conjunto. Por ejemplo, hubo una iniciativa de apoyarnos en el banco de alimentos de Panamá que es un proyecto de la parroquia, hicimos encuentros corales entre los coros de cada institución y otros encuentros culturales. También hicimos un video de Hanuka y Navidad, tenemos una trayectoria de compartir. Un día conversando con ellos nos planteaban lo desafiante de la propuesta de la JMJ y recibir a un gran número de peregrinos y ellos tenían la responsabilidad de realizar la logística en Costa Del Este. Así que inmediatamente les propusimos a disposición los 4 salones de clases que tenemos en la sinagoga. Eso quedó ahí y seguimos avanzando en los preparativos y de pronto todo mundo se enteró y se hizo una gran noticia.

¿De qué nacionalidad son los peregrinos que alojó la sinagoga?

Son dos grupos de jóvenes po lacos. En la parroquia se instalaron muchos más porque ellos ahí tienen el colegio y hay varios obispos que también estarán en Costa del Este así que hay una tarea admirable hacia ellos. Nosotros estamos poniendo nuestro granito de arena, es un evento trascendental para el país, estaremos en las noticias del mundo por toda una semana y al final no se trata, en nuestro gesto puntual del rabino o la sinagoga, si no que estamos mostrando nuestra cultura en donde podemos convivir en un clima de armonía a pesar de las diferencias que hay en las religiones.

Justo de Polonia, el sitio donde inicia la marcha por la vida cuando los jóvenes visitan los campos de concentración nazi…

Yo pensé, cuando me dijeron que eran polacos, qué significativo que sean de esa nacionalidad. Mis abuelos llegaron de Polonia a Argentina hace unos 100 años atrás y sin duda la dinámica que ellos tenían era opuesta. Las relaciones eran malas, el antisemitismo se percibía en el ambiente, y por dentro pensaba qué diría mi abuela, en paz descanse, si viera esta situación. Pero sin duda, estos son testimonios de los tiempos que estamos viviendo. Hoy en día las relaciones judío católicas pasan por una excelente realidad, testimonio de muchos pasos que se han dado, por supuesto que no se puede olvidar el pasado, pero tampoco debemos quedar amarrados a ello. Es un gesto simbólico, importante, que marca tiempos de armonía.

¿Cree que hay antisemitismo en Panamá?

Yo diría que no hay un nivel de antisemitismo manifiesto como en Argentina donde ahí es más evidente. Uno escucha cosas en Europa que son muy preocupantes, si creo que tenemos que seguir educando, a veces en las redes se escuchan ciertas voces con resentimientos pero la mejor forma de contrarrestar eso es con educación, con el trabajo de encontrar distintas tradiciones religiosas o distintas culturas para conectar a las personas.

¿Qué implica para la sinagoga tenerlos ahí?

Lo que nos han dicho es que tengan un lugar donde dormir y por s upuesto donde asearse. La gente de la parroquia nos ha ayudado y hemos instalado unas 6 duchas temporales, desmontables con agua, para que puedan bañarse. La idea es que puedan ofrecerles una bebida caliente, algo frío también y otras cosas para picar porque las actividades son fuera d e la sinagoga. Ellos traen su bolsa de dormir pero hemos puesto una alfombra.

Desde su perspectiva, además de lo que implica para el país recibir al papa, ¿qué trae para usted esta visita?

Empezaría rescatando que va a poner a panamá en el foco del mundo, es una gran ocasión para que el país muestre sus virtudes y la calidez de su gente. En segundo lugar, el papa es el líder de la Iglesia católica, un personaje importante de fe y creo que se ha ganado el reconocimiento de la grey católica y de toda la humanidad como un líder espiritual con un mensaje valioso.

¿Cómo fueron sus encuentros anteriores con el Papa?

Usted sabe que somos compatriotas, pero sí es un hombre con los pies en la tierra, además que sigue siendo cura que le gusta liderar a su congregación, no es amigo de los gestos de forma que generan distancia sino que pretende una cercanía. En 2014 cuando lo visitamos era víspera del año nuevo judío y nos recibió diciéndonos Shaná Tova, que es el saludo tradicional para el año nuevo judío. Son estos pequeños gestos de conexión, una empatía profunda, la que inspira sus mensajes auténticos.

¿Cuál es el protocolo para con el Papa en una audiencia?


Él tiene una trayectoria de diálogo interreligioso de toda su carrera, siendo arzobispo de Buenos Aires, amigos en común lo han tratado en ese rol y esa relación se trasladó cuando llegó a ser el Papa. Está muy claro en su identidad, lo que para mí es muy interesante porque él habla de su experiencia como nieto de un inmigrante que llegó a Argentina, igual que yo. Crecí en una ciudad que tiene esa característica donde en cualquier esquina uno encuentra al hijo de un italiano, o de un español. Él tiene muy claro que creció en ese ambiente y lo trasladó a su tarea como máxima autoridad católica.


Proyecta una imagen de sencillez, ¿realmente uno puede dirigirse con tanta confianza al Papa como proyecta?


En el momento uno a uno, que es un momento breve, no solo en su gesto sino en su percepción. La segunda vez que lo vi, en 2016, fue cuando Panamá había sido nombrada como sede de la JMJ, aproveché la ocasión para agradecerle la elección y decirle que nos íbamos a sentir muy honrados de recibirlo. Me respondió: yo o mi sucesor, pero el Papa va a estar ahí. Lo cual demuestra que es un hombre con los pies en la tierra y reconoce su humanidad. Cuando lo salude le voy a recordar que él me dijo que iba a estar aquí.

Una vez me contó que tuvo una conversación un poquito más extensa con el papa…
En el 2014, hubo un momento individual y otro general. En esa oportunidad nos habló sobre la convocatoria que le había hecho al presidente de Israel y la Autoridad Palestina en pro de la paz. En 2016 nos habló de la proclamación de Laudato sï, y la preocupación del cuidado de la casa como. Esos son temas que él aprovecha para reflexionar.

Es un papa con ideas modernas, para la Iglesia católica, ¿usted cree que habrá un antes y un después del papa Francisco?


Una persona cercana a él, un vocero que visitó Panamá hace unos meses, dijo una cosa que me pareció interesante: es el primer papa de una gran ciudad, por lo tanto, las problemáticas de una gran ciudad le son conocidas y es muy sensible a eso. Los temas de precariedad laboral, migración, integración, grupos marginales. Todas esas son preocupaciones propias. El tiempo dirá hasta dónde el impacto que genera va a trascender. En esto hay muchos factores que tomar en cuenta. Yo siento que está dejando una huella importante, es el primer papa latinoamericano, hay muchas particularidades que son valiosas y que le dan su toque personal, pero el tiempo terminará definiendo hasta donde cambia la estructura de la Iglesia.


¿Cómo el dialogo interreligioso puede minimizar las pugnas de nuestras creencias en la modernidad?


Yo creo que el mundo ha vivido toda clase de religiones por ser mundo. Las religiones muchas veces han sido la excusa, las peores matanzas del siglo XX fueron matanzas alejadas de la religión. La humanidad tiene una tendencia al conflicto y a la disputa. Hay un aprendizaje que hemos hecho algunos sectores dentro de cada religión que se ha sensibilizado por esta realidad y que entiende que tenemos la responsabilidad de mandar un mensaje diferente. Hoy, que uno ve como nuestra sociedad y otras se va polarizando, donde aparece la intolerancia y la incapacidad de gobernar, creo que el espacio interreligioso puede mandar un mensaje importante que es de estar juntos, hacer cosas juntos respetando nuestra identidad propias y asumiendo nuestras diferencias, porque somos diferentes. El diálogo interreligioso no plantea un sincretismo, ni que todos somos iguales, sino que tenemos nuestras diferencias pero podemos hacer cosas juntos.


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