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Panamá

La batalla del puente de Calidonia

La batalla del puente de Calidonia

sábado 22 de octubre de 2022 - 1:03 p.m.
Rommel Escarreola Palacios
redaccion@elsiglo.com.pa

(Antecedentes) Triunfar o Morir. 26 de julio de 1900.

Al buscar en los anales de la historia sobre lo sucedido en la Batalla del Puente de Calidonia el 26 de julio de 1899, me di cuenta de que este hecho histórico representa el ejemplo más grande de la valentía del panameño de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.

Estoy cansado de escuchar las historias míticas, románticas y alienantes. Todas nuestras luchas y batallas estaban escritas bajo la visión utópica de la historia de la Patria Boba, ya que los hombres y campesinos que marcharon desde Chiriquí hasta Calidonia no aparecen figurados en la historia nacional. Por ello, el objetivo de este artículo es revindicar a los personajes caídos, lisiados y perseguidos de esa fatídica fecha del 26 de julio de 1900.

Todo se inicia cuando el presidente Zelaya de Nicaragua fue el colaborador principal para armar la incursión de la toma de Panamá. Él proveyó el barco Momotombo y armas, designó como el encargado al coronel Francisco Torres para la entrega de 600 rifles y 120.000, ‘cañón y 150 tiros.' Se designó al general Nicacio Vásquez para dirigir la nave Momotombo. Sin embargo, el Dr. Porras antes de salir en la expedición hizo objeciones en cuanto a lo escaso del armamento. Para saldar las deficiencias, se agregaron 30 revólveres, 40 cutachas, 10 albarda, 30 salveques, 100 cantimploras. Con el fin de solventar aun la deficiencia, el coronel Francisco Torres incluyó 20 rifles Level y 2,000 tiros.

Con este pobre armamento, el Dr. Belisario Porras, Eusebio Morales y Carlos A. Mendoza con más ideales que armas salían de Nicaragua en la nave Momotombo. Con ayuda desde Panamá, J. A. Jiménez mandó 800 pesos colombianos para el ‘enganche de ciento diez hombres.' La debilidad de los implementos bélicos se evidencia en el viaje lento desde Nicaragua hasta Punta Burica. La máquina del barco era un desastre. Cerca de las costas de Panamá, los vigías se apostaban para rehuir la presencia de la nave Bogotá del ejército conservador. El 31 de marzo desembarcaron en Punta Burica y pasaron cinco días sin alimentación.

El protocolo fue el designar al Dr. Porras como Jefe Civil del Departamento de Panamá; Emiliano Herrera, Jefe de Operaciones y Eusebio A. Morales, Secretario de Hacienda y Carlos A. Mendoza como Secretario de Gobierno.

Inicio del combate en Chiriquí.

El arribo de la nave Momotombo era la continuación de la guerra de los Mil Días, iniciada en 1899 y culminada con la firma del tratado de Wisconsin en 1902. Ahora los liberales serán llamados por el ejército conservador, filibusteros.

Los revolucionarios al llegar hasta Alanje fueron recibidos por chiricanos entre ellos: R. Barraz, E. Quintero, Rafael Díaz Aníbal Ríos y Silvestre Quintero. Eran moradores de Chiriquí que se unían a la revolución. Ante la neblina del amanecer, el coronel del ejército conservador A. Gutiérrez Viana y Capitán Roberto Cuevas esperaban a los revolucionarios.

Aún el sol estaba oculto y la guerra empezó cuando el Dr. Porras lo describe: ‘Con el primer toque de diana de nuestras cornetas, a las cinco de la mañana, contestaron desde la torre con un disparo de cañón, al cual siguieron otros de fusil; de modo que no había ya que pensar en parlamentarios ni capitulaciones. Nuestras huestes, enardecidas con ataques tan inesperados como banales, ya solo quisieron arremeter y Herrera dio la señal para contestar el saludo de fuego. Aclareando luego, fueron dispuestas las fuerzas de infantería en dos alas, a cargo de los Coroneles Hoyos y Salamanca. La pieza de artillería debía desde la loma proteger el asalto. (Belisario Porras. Memorias de las Campañas del Istmo. p. 133).

En las escaramuzas, Rosendo Herrera y la tropa intentaban penetrar por la calle Los Gallegos, compuesta de ‘tapias y cercas de piedra.' Mientras parte del ejército conservador se protegía en parapetos. Mientras se escuchaban como truenos los rebotes de las balas y por media hora continuó el ataque. Se escuchó un grito cayó el liberal Feliciano Morales, como pudo morir a una gran distancia de los tiros de los Remingtons. La respuesta fue por la pericia del tirador conservador.

Mientras otro revés sucede cuando el liberal Juan Mendoza, jefe de la pieza del cañón, fue herido, los campesinos chiricanos se unieron de inmediato a la revolución, entraron por la Plaza del Carmen. En una de las ventanas se enarboló una bandera blanca. En respuesta, el ejército liberal marchó y otra ráfaga de balas y de pólvora quemada y disparada por el ejército conservador salía de las casas. Ante la confusión, el ejército liberal retomó la dirección estratégica, y bloqueó la débil resistencia de los conservadores. La torre y las puertas del cuartel volaron en pedazos. La plaza fue tomada y con mirada al pasado se había reivindicado a los caídos y muertos, a los pobres campesinos, a los ignorados, a los sin tierra y a los olvidados por la historia de la Patria Boba.

Todo se inicia cuando el presidente Zelaya de Nicaragua fue el colaborador principal para armar la incursión de la toma de Panamá.
 


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