Opinión

El Estado no es mal administrador

El Estado no es mal administrador
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Jorge Zuñiga Sánchez.

martes 13 de marzo de 2018 - 12:00 a.m.
Jorge Zúñiga Sánchez
zuniga.js@gmail.com

Para mover este complejo aparato, se requiere de procedimientos, reglamentos, equipos e instalaciones y recurso humano

Todas las leyes, reglamentos, decretos, sentencias se dictan en función de las autoridades que con fines específicos, crea la Constitución. Se trata de ordenanzas que organizan la vida de los asociados, regulando las relaciones entre los ciudadanos, dejándole opciones que se ubican dentro del marco de la libertad individual.

Para mover este complejo aparato, se requiere de procedimientos, reglamentos, equipos e instalaciones y recurso humano, que al final se traducirá en servicios públicos. En un momento, el Estado los atendía con recursos propios; luego se permitió contratar con la empresa privada, y hoy, el ‘poder' se esfuerza para que e que todos esos servicios sean privatizados.

Las tensiones sociales propician los cambios políticos. Los servicios públicos no satisfacen las necesidades ciudadanas. Hay que examinar entonces, si esto es problema causado por planificación estatal, por la ineficacia de los controles establecidos, o porque deliberadamente se le haya llevado a extremos de máxima incapacidad.

Se suceden gobiernos tras gobierno, a los que el poderoso ‘apoya', con los ojos puestos en las jugosas contrataciones sea para la construcción de escuelas, puentes y hospitales, o para el suministro de bienes y artículos. Las respuestas del Estado a esas necesidades que como deber constitucional le compete atender, han devenido en un apetecible negocio.

Las responsabilidades por las deficiencias en la educación y la salud pública, se las endilga el ciudadano al gobernante. Como es un problema de arrastre, se ha creado una tendencia negativa que les da argumentos a los políticos del sistema, a pregonar la urgente necesidad de privatizar esos servicios. Con la privatización de los servicios se le aseguran a unos pocos millonarias ganancias. Nada indica que esto es garantía de servicios de calidad a la sociedad.

El Estado per se no es mal administrador. Mientras los comerciantes inescrupulosos y los funcionarios insaciables se sientan protegidos por los poderosos, y la comunidad siga criticando con una mano extendida para recibir ‘toallas y salves', los fondos públicos se seguirán despilfarrando a manos llenas. No es suficiente la austeridad administrativa para frenar esta ‘arrebatiña institucionalizada'; se requiere ir pensado en comprar sin intermediarios, y sólo en situaciones excepcionales, ‘entregar' a la iniciativa privada, la prestación de los servicios públicos.

Abogado

Con la privatización de los servicios públicos se le aseguran a unos pocos millonarias ganancias.
 

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