Opinión

Entre piñatas y la arrebatiña

Entre piñatas y la arrebatiña
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Julio Villalobos.

viernes 11 de mayo de 2018 - 12:00 a.m.
Julio Villalobos
jcvjulio76@hotmail.com

La sola explicación del fenómeno que representa los números aceptables en lo macroeconómico versus el contraste que ocurre en las finanzas personales y el comercio, no admiten lecturas superficiales

Es innegable que existe una confusión entre la población panameña, acerca de lo que ocurre en el país con relación a la situación económica. Tratar de explicarlo, a través del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), resulta una mirada soberbia para un problema complejo.

Es posible que desde el exterior se vea un mejor reflejo de Panamá; de hecho, si nos enfocamos sólo en los números, el estrecho istmo sería la envidia del mundo. Sin embargo, desde las entrañas de este pequeño país, se perciben altos niveles de insatisfacción y de molestia por el desempeño de la economía local.

La sola explicación del fenómeno que representa los números aceptables en lo macroeconómico versus el contraste que ocurre en las finanzas personales y el comercio, no admiten lecturas superficiales.

La sola tarea de explicar al país lo que ocurre y cómo se come todo esto sin que se le alborote la bilis al panameño de a pie, resulta una travesía no apta para el sentido de humor sangrón de algunas figuras públicas que esbozan con ligereza argumentos distintos al padecimiento de la mayoría de los mortales que sobreviven en este país.

Efectos posteriores a la burbuja del boom inmobiliario, la sobre oferta en muchos sectores, el bajo crecimiento demográfico, las restricciones en la política migratoria, el excesivo endeudamiento público y el pobre desempeño económico de los países de los países de la región; terminaron causando un efecto de contracción.

En lenguaje terrenal, la corrupción tiene sus efectos positivos en la primera etapa de su ejecución y funestos en su segunda fase. La fiesta se tiene que pagar; y no lo hacen nunca los que la fomentaron.

El crecimiento descontrolado, termina trayendo consigo efectos distintos al bienestar común. La arrebatiña de una piñata produce mucha emoción al momento que caen las pastillas, pero inmediatamente después que los más vivos y mejor posicionados se quedan con la mayoría del confeti, el resto siempre queda golpeado y sin golosinas.

Periodista

La corrupción tiene sus efectos positivos en la primera etapa de su ejecución y funestos en su segunda fase
 

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