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Opinión

Cuarenta años de vida matrimonial

Cuarenta años de vida matrimonial

domingo 19 de noviembre de 2023 - 1:11 p.m.
René Hernández González
rehernandez19@gmail.com

“De fotos, memorias, reflexiones y una frase para expresar mi amor

Para mí el número 19 es excepcional. Resulta que un 19 de julio de 1930 nació mi madre. Ella se nos fue hace dos años. El 19 de 2017 murió mi suegra en la ciudad de Costa Rica. El 19 de julio de 1979 los sandinistas llegan al poder. No recuerdo este día para aplaudir a esos izquierdistas; lo hago debido a que en ese país nació mi padre el 1 de febrero de 1901. El 19 de diciembre de 2021 se casó nuestro hijo del medio y el 19 de noviembre, hace 40 años, uní mi vida a la de la jovencita María Teresa Patiño Amor. Cualquiera diría que debo comprar ese número. Hoy, el espacio del Domingo poético y de inspiración se lo cedo a mi amada María Teresa… Ella también es periodistas y escritora.

“De fotos, memorias, reflexiones y una frase para expresar mi amor

En alguna ocasión leí que en casos de eventos catastróficos uno de los elementos más preciados por las personas son las fotografías. Es decir, antes que rescatar algo de lujo o de mucho valor monetario, la gente busca salvar sus memorias compendiadas en fotos. Con el avance de la tecnología tal vez hoy se aseguren las computadoras o teléfonos celulares, donde solemos guardar pensamientos, reflexiones, escritos y momentos memorables que apreciamos y compartimos con allegados.

Las plataformas digitales dan cuenta de la importancia de la captura de un lente. Las imágenes son un recordatorio de cuanto hemos vivido, de la evolución de nuestras vidas, familias, gustos, etc. Representan, además, una oportunidad de volver a experimentar los mismos sentimientos de cuando se produjeron o la nostalgia por traer a nuestro lado, de manera imaginaria, a quienes ya no están acompañándonos en los caminos de la vida. Soy una fanática de hacer fotografías de mis hijos, de los viajes y de aquellas cosas que despiertan mi interés o me impresionan. Aunque siento la misma pasión por capturar momentos, en ocasiones dejo el lente de lado y me complazco en deleitarme con lo que me rodea. Tan es así que a veces olvido la foto de la reunión con amigos o familia o del paisaje que me asombra… prefiero gozar la experiencia. 
¡Así es con la vida misma! En los inicios queremos llevar un registro detallado de todo, conforme pasan los años se apuesta más a lo sensorial y emocional. De los incontables álbumes de fotos pasamos a las memorias digitales y al final a las que se fijan en la memoria y en el corazón.

Imagine estar en una cama sin poder comunicarse… ni moverse. Paso a diario por estos espacios de reflexión. ¿De qué valen las cosas suntuosas?, ya no las puede usar. Lo más probable es que haya quienes estén planeando qué hacer con ellas.  A pesar de las limitaciones descritas, su mente trabaja mejor que un reloj suizo. En esa cárcel física sus únicas alas son los recuerdos. Con ellas viaja a lo vivido, lo entregado, lo recibido, lo amado…retoma las huellas de su infancia. Cierra los ojos y puede percibir el olor de un ser querido, su voz y hasta una caricia o abrazo. En tales condiciones es mejor no tener temas sin resolver, cargas, dolores, pesos de conciencia.

Por tal razón hay que saldar toda deuda en cuanto sea posible, pedir perdón o concederlo, decir te amo y gestionar de la mejor manera la convivencia con los demás para recibir manifestaciones de afecto. Para ello no hay que dar nada por sentado, no hay que postergar nada en lo absoluto. Solo tenemos el ahora, el presente, ese regalo que nos prodiga el Señor cada día. Una oportunidad para no desperdiciar. Una ocasión para tomar el rumbo de nuestra vida, nuestros pensamientos y decidir cómo vivir. En la misa del adiós a mi único hermano dijo el sacerdote: no sabemos si anochecemos, por ello hay que vivir y la mejor forma es hacerlo con un corazón agradecido.

A 40 años de matrimonio, hoy 19 de noviembre de 2023, hago un repaso de lo que ha sido construir esta empresa, convivir, armonizar y no desmayar. Con certeza no ha sido con nuestras fuerzas, sino con la benevolencia de nuestro Padre Celestial, en cuyas manos hemos puesto a nuestra familia, nuestras vidas y nuestros proyectos. Por supuesto, hay fotos por millar. Pensando qué regalar a mi esposo elegí una de las mejores, para mí. Nos las hizo nuestro hijo menor. Estamos en la proa de una embarcación juntos, con un atardecer incomparable y el mar abierto. Así hemos navegado por esto que llamamos vida, uno al lado del otro. Con nuestras luces y sombras, mirando siempre hacia adelante, embarcados en un viaje maravilloso y lleno de aventuras, siempre compartidas, y con el deseo de seguir haciéndolo. Quemando nuestra nave, sin la posibilidad ni el deseo de desertar, concentrados en el objetivo de triunfar. Y ese triunfo en nuestra vida en común ha sido tomar cada día la decisión de amar, tener unos hijos nacidos y formados en el amor, en la libertad de pensamiento, en valores inmutables y en tener un corazón agradecido. 

Mi dedicatoria, junto a este regalo especial, solo una frase. Ninguna prosa melosa… ni trillada. Algo con lo que me identificara tras tantos años de vida juntos. La hallé en uno de los poemas de mi poeta favorito, Neruda, cuyos primeros libros recibí de manos del otro hombre que más me amó y he amado, mi padre. Es esta con la que cierro esta reflexión del domingo poético de mi esposo: “Para mi corazón basta tu pecho”.



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