Opinión

Benicio, el bueno

Benicio, el bueno

domingo 1 de diciembre de 2019 - 12:00 a.m.
Olimpo A. Sáez M.
olimpo.saez@gmail.com

El pasado miércoles enterramos al amigo BENICIO MORALES SMITH, oriundo de la isla de Ustupu, Kuna Yala. 

El pasado miércoles enterramos al amigo BENICIO MORALES SMITH, oriundo de la isla de Ustupu, Kuna Yala. Murió como nació, en la pobreza, rodeado de su familia, de sus amigos ‘tules', de sus exalumnos y de muchos ‘wagas' que lo conocimos.

Estudiamos juntos en el Instituto Nicolás Victoria Jaén. Allí lo fuimos a despedir: Celso Contreras, Ida Sol, Alexis Zapata y el que escribe esta columna, quienes compartimos salones y la graduación de Bachiller en Letras. Benicio al igual que nosotros, trabajaba de día y estudiaba de noche. Luego fuimos a la Universidad y cada uno buscó su espacio y sus sueños.

Conocimos a BENICIO en las aulas y en su trabajo. Siempre amable, siempre honesto, siempre disponible para servir sin distinción de nada y de nadie. Con él de la mano muchos amigos conocimos Kuna Yala. Con él conocí a Nele Kantule, Olotebiliquiña, Simral Colman y la revolución del 25 y un montón de tradiciones de la cultura kuna. Su casa fue mi casa y la mía fue de él. Terminó su carrera de profesor de español y se dedicó a la enseñanza en su tierra natal. Allá me llevó como profesor de historia y geografía con la misionera colombiana Mariana Marín, cuando Torrijos sembró de escuelas el país y faltaban maestros y profesores.

Activista alegre y organizador nato me enredó a mí y a la misionera Mariana Marín para que lleváramos a la Isla de Ustupu, el primer conjunto típico con la cantalante Lucy Jáen y también al Teatro Estudiantil de Miguel Moreno con su semillero de artistas.

Con Benicio organizamos la primera excursión al Festival del Manito de Ocú con 60 estudiantes, el primer periódico impreso en Kuna Yala, llamado ‘Nele Kantule en Marcha', creamos con Monseñor McGrath, la residencia estudiantil Nele Kantule en la Ciudad de Panamá para estudiantes sobresalientes y pobres. Su primer director fue Benicio. Luego se fue a España y se consagró como sacerdote claretiano y sirvió en la Comarca de Kuna Yala.

Cuando los males de salud lo azotaron, llevó esa cruz en silencio y con dificultades. Al despedirlo lo recordaré como BENICIO, EL BUENO.

Conocimos a BENICIO en las aulas y en su trabajo. Siempre amable, siempre honesto, siempre disponible para servir sin distinción de nada y de nadie.
 

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