Espectáculos

El folclore mágico, religioso y supersticiones campesinas

lunes 6 de enero de 2020 - 12:00 a.m.
Olmedo Carrasquilla Alberola
olmedocarras20@hotmail.com

El folclor mágico religioso es la parte del folclor que estudia lo espiritual.

El folclor mágico religioso es la parte del folclor que estudia lo espiritual, las supersticiones, la medicina popular y la misma magia del pueblo que es compartida como cultura, esta tiene que ver con aspectos relacionados a la brujería, hechicería; en la producción agropecuaria por tradición de nuestro campesino existen prácticas, costumbres, creencias y hasta supersticiones que giran alrededor de su ambiente, y que de generación en generación hemos heredado esa cultura productiva tanto de subsistencia como de exportación.

Para los científicos y los incrédulos, las supersticiones son consideradas como hechos irracionales, resultado de la ignorancia o el miedo a lo desconocido. Implica una creencia en fuerzas invisibles y desconocidas sobre las que es posible influir a través de ciertos objetos o ritos.

El campesino de Azuero, como todo ser humano que habita en este paraíso es muy supersticioso y como tal en esta época tan moderna y llena de tecnología, aún las supersticiones son parte de su ser. Sin embargo, es muy creyente en un ser supremo, ese Dios, invisible que todo lo puede y todo lo hace, de allí, el colocar amuletos, rezos, pócimas, agua bendita, en las áreas de trabajo, pidiéndole al ser supremo que la cosecha sea exitosa.

Colocar detrás de la puerta cada año nuevo, una bolsita llena de semillas, pan, ajo, espiga de arroz, un resguardo que significa deberá ser un buen año para la producción, comida abundante, paz y tranquilidad en el hogar, etc. Las creencias de una persona pueden ser supersticiones para otra. Todas las creencias y prácticas religiosas pueden ser tachadas de supersticiones por los no creyentes, mientras que los líderes religiosos condenan con frecuencia determinadas prácticas populares poco ortodoxas, calificándolas de parodias supersticiones de la verdadera fe.

En Ocú y sus alrededores, por dos años consecutivos (2001-2002) hizo un verano sofocante, seis meses sin lluvia, esto lo habían pronosticado los meteorólogos, sin embargo, los campesinos y el que no es campesino, señalaba que esto se debió, que el 15 de mayo día de San Isidro, no se realizó la procesión como habitualmente se realizaba. San Isidro los castigó, por no haberlo sacado como de costumbre. Otra de las creencias populares, es la de sembrar el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, todo lo que se siembra en esa fecha, dará buenos frutos.

El agricultor siembra el cinco de luna, es decir cinco días después de la luna nueva, para que los siembros no sean atacados de plagas, ácaros, inclusive algunos siembran en 10 de luna. Las cabañuelas, método antiguo de predicción meteorológica que consiste en que, los doce primeros días de enero, representan a cada mes, y si llueve el quinto día que representa el mes de mayo, ese mes va a ser lluvioso.

Cuando pasaban meses y meses sin llover y los cultivos estaban a punto de perderse, nuestro campesino se llevaba a San Sebastián el Chiquito, para el campo y toda la noche la pasaban rezando, pidiéndole a Dios que lloviera, se logró comprobar que estos rezos dieron resultados, por tanto, la fe mueve montañas, esta petición a Dios, se conoce como rogativa.

El campesino ocueño agradece a Dios la abundancia y éxito obtenido en la cosecha, compartiendo con el sacerdote del pueblo, ellos les llevaban productos en agradecimiento a Dios por las cosechas recibidas. De esta manera, nuestro campesino y el hombre del pueblo combina la religión con las creencias, supersticiones, costumbres y tradiciones que han sido transmitidas, generación tras generación, todo esto conocido como el folclor mágico religioso.


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