Curiosidades

Las vecinas lavanderas

Las vecinas lavanderas

martes 15 de octubre de 2019 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
redaccion@elsiglo.com.pa

En aquella renta del Seguro Social los apartamentos eran muy chicos para tener todos los electrodomésticos.

En aquella renta del Seguro Social los apartamentos eran muy chicos para tener todos los electrodomésticos que hoy se estilan, y las vecinas solían subir a la azotea, donde había lavaderos y tendederos para colgar la ropa. Era común por lo tanto que varias vecinas coincidieran a la hora de lavar la ropa de su hogar, y allí en amena tertulia, pasaban las tardes, entre pompas de jabón el constante ronquido del rallo de estregar la ropa. Las vecinas lavanderas compartían alegremente sus vidas, el ‘que ha sido de…' de sus familiares y, por supuesto, las vidas del vecindario. En realidad, no sería justo decir que todas las vecinas le diesen a la sinhueso, como alimento, las vidas de su prójimo. Un grupo había que lavaban aparte, en silencio y sin murmurar, algunas de ellas musitando piadosas oraciones o simplemente conversando en voz baja de las cosas que les competían. Entre ellas también había lavanderas por oficio, que le lavaban a algunas vecinas que no estaban en casa, y entre todas demostraban con su hacendoso y tranquilo hacer, que ser lavandera no es necesariamente ni mucho menos ser mala gente. Otras, lavando enfrente, en cambio, reían estruendosamente, conversaban en voz alta y no dejaban títere con cabeza en sus afanes murmuradores. Eran las que hacían justicia a la expresión terrible: ‘tener lengua de lavandera'.

‘Hermisenda se casó', dijo Eulalia. ‘¿De nuevo?, manifestó con asombro Teodora. ‘Es la tercera vez.' ‘Bueno, los hombres no le duran', replicó Eulalia. ‘A esa lo que le pasa es que es una caliente', la claveteó Esmeralda. ‘Tan buena que se cree y ya lleva tres maridos'. ‘¿Y qué es de Juvencio?' ‘Ese es un ladrón', lo acusó Inés. ‘No puede ser', dijeron tres. ‘Pues lo es'. ‘Cuenta, cuenta…' ‘Me debe plata. Me pidió prestado y me dijo que me pagaría en un mes. De eso hace cuatro meses'. ‘Pero él está sin empleo. ¿Qué te va a pagar?' ‘¡¡¡Qué desempleado ni qué ochocuartos. A mí que me importa. Me debe!!!'

Aquella tarde Inés regresó al apartamento y se dispuso a mirar un rato el televisor. Se puso a sacar una lista con todos los deudores que tenía, pues era usurera. En eso tocaron la puerta. Era Juvencio. ‘Me disculpará usted el retraso que tuve para pagarle la deuda que adquirí hace un tiempo. Lo que pasa es que perdí el empleo, pero he conseguido otro recientemente. Vine más temprano a buscarla para pagarle pero usted no estaba' ‘Ah, caray, estaba lavando ropa'. ‘Y con la deuda, le estoy pagando también los intereses vencidos y hasta le pongo un dinerito más por la demora'. ‘Oh, no era necesario', balbuceó Inés, recordando que en la azotea se había referido a él como un ladrón. ‘Yo creo que sí. Tómelo por favor. Y acépteme también este dulce'. Le aproximó una bolsita. ‘Estuve de cumpleaños ayer'. Inés estaba sonrojada. Tras despedirlo, subió de nuevo a la azotea y se disculpó ante sus compañeras. ‘Yo hablé mal de Juvencio. No era un ladrón. Sino un hombre honrado y necesitado. Ya me pagó'.

Las vecinas lavanderas compartían alegremente sus vidas, el ‘que ha sido de…' de sus familiares y, por supuesto, las vidas del vecindario.
 

comments powered by Disqus

Multimedia

  • Videos
  • Fotos

Lotería

sábado 30 de noviembre de 2019

  • 0025 1er Premio
  • BCDD Letras
  • 20 Serie
  • 11 Folio
  • 0232 2do Premio
  • 0117 3er Premio