Curiosidades

El taxista y la dama del cementerio

El taxista y la dama del cementerio

sábado 20 de febrero de 2021 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
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Luis Bocas se reunía con otros taxistas en la Fonda el Sazón de Petra, para echar cuento, saborear un buen guiso

Al caer la tarde y luego de casi ocho horas de estar al volante, Luis Bocas, mejor conocido en el barrio como ‘El cuervo', por su nariz larga puntiaguda y porque siempre vestía de negro, se reunía con otros taxistas en la Fonda el Sazón de Petra, para echar cuento, saborear un buen guiso y beber cerveza.

La fonda estaba ubicada muy cerca de la piquera ‘Ubícate', en la zona este de la capital.

Al cuervo el apodo no le hacía honor porque en realidad era un hombre muy campechano. Ese día entre jarras de cerveza y picadas de carne frita con patacones, los relatos comenzaron a fluir.

El primero en echar sus cuentos fue Carlitos, apodado ‘musaraña' y luego Rafael alias ‘siete dedos'...

Y así continuaron las tertulias y las anécdotas hasta que le tocó el turno a ‘El cuervo', quien con voz tosca le confió su historia al grupo de cinco taxistas, captando de inmediato su atención.

Cuervo relató que en el verano de 1987, cuando apenas iniciaba la última quincena de marzo, la calle estaba ‘dura' y no completaba aún la cuenta al propietario del taxi, decidió jugársela y trabajar hasta altas horas de la madrugada, porque en la casa una mujer embarazada y tres chiquillos esperaban el pebre y en pocos días iniciaría la escuela. No había otra que salir a buscar el real.

Rodó y rodó por las calles de la capital. A eso de las 3:30 de la madrugada ‘El cuervo' visualizó a lo lejos una silueta. Era una mujer, de tez blanca y cabello negro azabache y vestida totalmente de blanco con una mochila de libros. La joven extendió el brazo, él se detuvo y ella abordó el vehículo. ‘¡Por fin un pasajero!', pensó El cuervo, sin sospechar la gran sorpresa.

--¿A dónde se dirige joven?-- Al cementerio judío, en calle tercera Río Abajo, a un costado de la ‘Boca Town.'

Cuervo sintió escalofrío en todo el cuerpo, pero sacó valentía y continuó la conversación con la misteriosa mujer.

-- Cómo te llamas_ Sefora Dermuá y tengo 27 años.

--Y tú--Luis, pero mis amigos me dicen ‘El Cuervo'.

A través del retrovisor, el taxista observó que la joven mantenía siempre la cabeza abajo pegada al brazo izquierdo y sentía de repente un olor a carne en descomposición. Empero, el taxista continuó la charla con la muchacha.

--Estás casada.

--No.

--Con quién vives.

--Sola, aunque hay mucha gente a mi alrededor.

--Te puedo invitar cuando tengas tiempo a cenar, no sé a dónde quieres ir.

--¡Claro!.

El reloj marcaba las 4 de la madrugada cuando ‘El cuervo' dejó a Sefora muy cerca de aquel lúgubre lugar. La joven se despidió del taxista, pero antes le dijo:' vivo aquí cerca, espero volver a verte, si quieres me puedes visitar. --‘¡okey!', respondió el taxista, quien tenía fama de mujeriego y parrandero, pese a tener mujer e hijos.

Al día siguiente--continúo relatando El cuervo-- le comentó lo ocurrido a su compadre, quien lo motivó a reencontrarse con la dama misteriosa.

Le dijo al compadre que por la cantidad de niebla esa madrugada no pudo divisar la casa de Sefora. Pasaron los días y las semanas y ‘EL Cuervo' no podía sacar de su mente a la hermosa joven.

Fueron tantas las ganas de volverla a ver, que un día se ‘emperipolló' y decidió llegar al cementerio judío, muy cerca donde la dejó. Salió del vehículo y miró alrededor, se detuvo por un rato, con la esperanza de encontrarla e invitarla a salir.

Caminó hasta la entrada del cementerio y el guachimán del lugar le preguntó:--Qué busca señor.

--Usted sabe si por aquí vive una joven de nombre Sefora Dermuá, de unos 27 años, más o menos.

El seguridad miró fijamente al taxista y le dijo sígame señor y lo condujo hasta una cripta que decía: aquí yace el cuerpo de la señorita Sefora Dermuá (1956-1983 q,e,p,d). El Cuervo tartamudeo y le dijo al guachimán del cementerio:--- ‘Ella se subió a mi taxi hace varias semanas y la deje cerca de aquí y hasta hablamos.

---No eres el único, ya le ha pasado a varios taxistas y se asombran así como tú, algunos salen huyendo como pepita de guaba. En el barrio se comentaba, que Sefora falleció en un accidente automovilístico cuando se dirigía a la Universidad de Panamá, donde estudiaba el cuarto año de medicina. Tras la experiencia con la dama del cementerio, El cuervo jamás volvió a manejar taxi en horas de la noche.

Rolando Rowley/ especial para El Siglo.

Por andar de mujeriego ‘El cuervo' se enamoró de una bella joven que conoció en su taxi, e incluso la llevó a su casa, pero nunca imaginó que estaba muerta.
 

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