Curiosidades

La quemó en la cárcel

La quemó en la cárcel

sábado 9 de abril de 2022 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
redaccion@elsiglo.com.pa

El que nació pa' semental ni aunque se quite. Abdul era una tremenda prenda y esta es su historia.

El que nació pa' semental ni aunque se quite. Abdul era una tremenda prenda y esta es su historia.

Él siempre se juntaba con su banda en la esquina cerca de la tienda del chinito Lee, en San Miguelito.

Ahí con sus pasieros piropeaba a las pelas que llegaban a comprar el pan recién salido del horno.

A Abdul la que lo traía de cabeza era María Laura, una jovencita que estaba por culminar la secundaria.

A ella no le era tan indiferente y siempre buscaba un pretexto en su casa para ir a la tienda porque sabía que ocultándose el sol él estaría en la esquina de la tienda del chinita Lee.

Tanto dio la gota al cántaro que se hicieron novios y al poco tiempo a María Laura la visitó la cigüeña. Los familiares nunca aceptaron la relación, pero la llegada del nuevo miembro de la familia lo cambió todo.

Al principio la vida de marido y mujer no era nada fácil porque Abdul no tenía trabajo fijo y María Laura era la que cargaba con casi todos los gastos en el hogar.

De la noche a la mañana el panorama cambió, Abdul le dijo a su mujer que se irían a vivir a un mejor lugar. Compraron un carro último modelo, prendas de oro y comían carne importada. Ella estaba sorprendida, pero no le cuestionaba nada a su marido, porque no quería perder los lujos.

Uno de esos días en que Abdul se había reunido con los ‘duros', que lo tenían viviendo como los grandes terratenientes del país. Cuando se disponía a irse a su casa con una bolsa llena de billetes y varios kilos de polvo blanco, su vehículo quedó metido en medio de un operativo policial.

No tenía manera de esquivar la requisa.

---Oiga, bájese del carro.

--- ¿Cuál es el problema comando? Voy a mi casa.

--- Bájese, le digo, y entregue sus documentos.

--- Yo no he hecho nada.

--- ¡Bájese, señor!.. "Unidad 28-05, necesito refuerzo acá, para realizar una requisa, en la zona de San Miguelito", solicitó el policía.

--- Abdul no tuvo otra opción que acceder al llamado del oficial, que en segundos descubrió las pacas de droga y los fajos de billetes.

El policía procedió a colocarle las esposas y lo condujo a la agencia del cuartel de San Miguelito.

Durante el juicio en el que estuvo presente María Laura, el juez de turno lo condenó a varios años de prisión.

El golpe fue muy duro para María Laura, que quedaba sola con su hija y desamparada.

A pesar de todo, ella seguía amando a su marido, por lo que hizo los trámites para la visita conyugal, a la cual acudía siempre, porque sabía lo fogoso que era Abdul.

Un día María Laura quiso caerle por sorpresa a Abdul, por lo que se arregló, se perfumó y agarró un maletín, metió un babydoll rojo espectacular que se había comprado en Los Pueblos para sorprender y provocar a su marido en la cárcel.

--- Buenos días teniente...

--- Dígame usted, señora.

--- Estoy aquí para la visita conyugal con el señor Abdul Gutiérrez.

--- Señora disculpe, ese recluso hace media está disfrutando de su visita conyugal.

María Laura en ese momento deseó que la tierra se la tragara. Con el corazón partido por la alta traición de su marido, ella decidió dejarlo y a pesar de las explicaciones de Abdul, rehizo su vida, con una nueva relación de la cual quedó embarazada de su segundo hijo.

Pasaron 17 años desde el incidente en la cárcel y a Abdul le dieron calle.

Libre y con ganas de mujer se acercó a María Laura, quien ya había terminado su segunda relación.

Él la volvió a enamorar como cuando eran adolescentes y ella cayó rendida en sus brazos y le dio otro hijo.

Pero cuando María Laura le informó que estaba preñada de dos meses, Abdul se enfureció y le dijo, puta, que lo había engañado cuando él purgaba condena.

No había pasado ni una semana de la ruptura cuando Abdul se fue a vivir con Sofía, la misma tipa con la que quemaba en la cárcel a María Laura.

Con nueva mujer y responsabilidades consiguió trabajo en el Metro, pero el trabajo era una mera pantalla porque seguía con el trasiego de drogas.

Le construyó una casa de dos pisos a Sofía y ante los reclamos de María Laura, él siempre le respondía que ella y sus hijos no significaban nada para él.

La justicia tarda pero llega. Un día cuando Abdul iba caminando con su uniforme de trabajo, casi llegando a su casa, un policía lo detuvo.

--- Sígame, señor.

--- ¿Qué pasó oficial?

--- Usted tiene una boleta de conducción. Una señora de 45 años observaba de lejos, cuando el policía lo llamó.

--- Señora, ¿este fue el ciudadano que le robó?

--- Sí, oficial. La cartera y el celular.

Abdul no pudo demostrar su inocencia, por lo que regresó a la cárcel sin derecho a vida conyugal, porque María Laura con el corazón rotó se olvidó de él, y en el barrio se rumoraba que Sofía armó el lío del robo como venganza al descubrir que su marido tuvo otro hijo con Maria Laura.

Pasaron 17 años desde el incidente en la cárcel y a Abdul le dieron calle. Se acercó a María Laura, a quien volvió a enamorar como cuando eran adolescentes
 

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