Curiosidades

Con el muerto adentro

Con el muerto adentro

martes 3 de abril de 2018 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
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El candado mental la ayudó a salir de la profunda pena, y a no ceder a las llamadas del traidor que a diario

Anaís era tan inocente que no creía que en cada esquina hay un chulo, y que los de este despreciable grupo son maestros en decir o escribir palabritas de amor. Por esa inocencia le pasó el percance que cambió su vida y que la obligó a cerrar su mente a todo lo que oliera a hombre. La decisión vino tras el desencanto del tamaño del mar que le causó Eduardo, quien le sacó un dineral para estudios mientras le hacía creer que ella era la única en su corazón, en su vida y la única receptora de sus jugos seminales. Pero como nada hay oculto bajo el cielo infinito, Anaís descubrió que tenía otra.

Quedarse sin marchante fue un dolor casi insufrible que se agudizó porque las cuentas le quedaron en rojo intenso: quedó limpia, cogida hasta el tuétano por las deudas adquiridas para pagar los estudios de Eduardo, pero se paró como Piñango y lo dejó con la universidad a medio palo.

‘No volverás a saborear macho, por tonta, por estúpida, por no darte cuenta de que Eduardo era un farsante, un desgraciado traidor que me envolvió con sus dulces palabritas, nunca más, oíste, nunca más lo sentirás dentro de ti, este candado que te pongo hoy te lo quitaré cuando me muera, y para ese momento ya no te servirá quedar libre', le dijo Anaís a su parte más íntima mientras la acariciaba compasivamente.

El candado mental la ayudó a salir de la profunda pena, y a no ceder a las llamadas del traidor que a diario quería que ella le escuchara los argumentos sobre su supuesta inocencia.

Y como no hay dama que no tenga su admirador secreto, apenas supo que estaba sola, el vecino Pacheco empezó a cortejarla y a ofrecerle bienes y plata a cambio de caricias. ‘Solo quiero que me calientes un poquito, no pido más que eso, un calientito', le repetía el vejete, pero Anaís no le soltaba nada, ni siquiera cuando este, que andaba con la salud devastada, la mandó a buscar y le puso al frente las escrituras del apartamento a cambio de una probadita de cuca.

‘Te dejo todo, pero quiero sentirme en tus profundidades, aunque me muera en el intento', le dijo aquel, y Anaís salió despavorida y rogando que nunca se hiciera realidad ese pensamiento.

Al atardecer supo que don Pacheco había fallecido. No fue a los actos fúnebres, pero esa noche durmió mal pensando que el hombre regresara del más allá y la tomara a la fuerza. Amaneció desvelada y al mediodía se tiró en el sofá a mirar la televisión, semidesnuda porque el calor era casi que insoportable, así estaba cuando sintió que arañaban la parte baja del sillón.

El mundo se le vino encima y pensó que era el muerto en busca de su cuca. Corrió hacia la recámara y de una esquina le salió un animal desconocido; casi vomita del susto y corrió hacia la sala perseguida por el extraño. A duras penas abrió la puerta y salió gritando auxilio, me violan, auxiliooooo. Solo el vecino Tinoco salió a ver qué pasaba, y llegó a tiempo para recibirla en sus brazos antes de que se desmayara. Cuando logró despertarla supo el motivo del susto, y sacó al reptil del apartamento. ‘Ay, vecina, esto es un armadillo, uno de los pocos mamíferos prehistóricos que aún sobreviven, seguro que viene huyendo porque ayer fumigaron el cementerio, recuerde que los panteones son su hábitat preferido', le dijo el paladín, y oír la procedencia la hizo desmayarse de nuevo.

Entonces, Tinoco reparó en que ella estaba con la cosita al aire, en todo su esplendor y belleza. No soportó el cuadro y más rápido que el viento puso afuera al carroñero y volvió para quitarle el candado a Anaís; lo logró dos veces que no fueron suficientes para calmar el ardor de la bella, que exigía más.

No pudo satisfacerla, porque oyó que lo llamaba su suegra que regresaba del súper. Golosa quedó Anaís, y convencida de que su ex, Eduardo, el chulo, perdía por calle en desempeño y tamaño frente al vecino Tinoco.

Ojo, hay chulos ‘amorosos' por todos lados.
 

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