Curiosidades

La golosa

La golosa

sábado 3 de octubre de 2020 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
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Al día siguiente el joven vecino de la escultural Herminia se la encontró con su marido, Arnulfo 

Herminia Bonaga a sus 45 abriles lucía como una chiquillona de 20 y en el barrio de Bejuco en Chame era conocida como La Nona, apodo clavado por los hombres de la comunidad que no se resistían al ver tan provocativa figura que detallaba cada milímetro de su cuerpo femenino.

Rigoberto Sandoval estaba casado con Virginia, una linda ocueña, amiga y vecina de La Nona. Un día de Noviembre festivo la mujer de Rigoberto tuvo que viajar al pintoresco pueblo de Ocú a ver a un familiar enfermo, no tenía con quien dejar a sus dos come arroz y por eso se los llevó.

Al día siguiente el joven vecino de la escultural Herminia se la encontró con su marido, Arnulfo en el supermercado y quedaron hablando de todo ese día sábado, la pareja no permitió que su vecino Rigoberto tomara un taxi y lo llevaron a su casa.

El lunes Arnulfo madrugó para el Muelle 18 en Balboa donde tenía que agachar el lomo por 8 horas y a veces 10 o 12 cuando había horas extras. Aquel maravilloso lunes fue uno de estos días de mucho trabajo y el jefe le pidió al marido de Herminia meter unas horas extras que no caían nada mal. Razón por la que llegó a la media noche a casa.

Mientras tanto, Rigoberto entró en unos días de vacaciones ese mismo día, razón por la que se quedó en casa analizando ir a Ocú con su familia. Al atardecer vio por la ventana a La Nona regando las plantas en un mini pantaloncito corto que casi no dejaba nada a la imaginación y decidió salir con el pretexto de saludarla y ambos entablaron una armoniosa conversación donde se descubrió que ambos estaban solos cada cual en su casa. -Hay Arnulfo viene tarde hoy, me llamó para decirme que el jefe le pidió que se quedara unas horas- anunció la encantadora Herminia. ¿De verdad? Preguntó Rigoberto.

-Si, él a veces se queda a trabajar horas extras-, respondió La Nona.

-Bueno, ¿que tal si me ayudas a hacer unos patacones, que no se hacer, y así no cocinas?

Bueno, ahora voy.

Rigoberto pensó que ella le respondió para evadirlo pronto, pero una hora después y aún con el cabello húmedo La Nona estaba en la cocina de Rigoberto, ambos se ayudaron y cocinaron con la única compañía de algunas cervezas y música sensual. Rigoberto no resistió y tomó por la cintura a su vecina y el resto fue un incendio sin precedentes en el sofá de la pequeña casa.

La escena fue repetitiva por varias semanas hasta tal punto que Rigoberto canceló el viaje a Ocú y decidió pasar unas vacaciones inolvidables en casa. Extrañada por la ausencia de Rigo, Virginia optó por sorprenderlo y así fue. A las cinco de la tarde salió el último bus y en él venía la esposa engañada. Como siempre, Arnulfo estaba metiendo extras y en la casa de Virginia había una bulla no acostumbrada. A las 9:00 de la noche cuando llegó sin los niños vio a La Nona, en su cama totalmente desnuda y a Rigoberto a su lado.

A esa hora se despertó todo el vecindario y los vecinos más cercanos llamaron al comisionado de Chame para que pusiera orden. Ambos fueron sacados de la casa ya que La Nona no quería apartarse de su Rigo y él no decía nada. Solo callaba. Fueron al cuartel y luego al juez de paz quien les puso una multa colectiva a los dos por 150 dólares y ambos la pagaron, para ir luego a un motel de San Carlos y terminar lo que aún estaban comenzando.

La escena fue repetitiva por varias semanas hasta tal punto que Rigoberto canceló el viaje a Ocú y decidió pasar unas vacaciones inolvidables en casa.
 

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